
Museo Histórico Casa de Allende
Ocupa la que fuera casa de don Ignacio Allende y sus padres: una acaudalada familia de fines del Virreinato. A través de objetos originales, préstamos de importantes museos nacionales y recursos modernos, presenta una amplia semblanza del héroe y de la historia de la Guerra de Independencia.
En el marco de San Miguel el Grande a lo largo del Virreinato, el museo honra a don Ignacio Allende y Unzaga, héroe de la Independencia. Se inauguró en febrero de 1990 y está alojado en la que fuera casa habitación del mismo Allende, uno de los caudillos de la primera etapa de la Guerra de Independencia. Fue el primer museo del Instituto Nacional de Antropología e Historia en ser reestructurado como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia en el 2010.
En este museo el visitante conocerá la historia de la villa de San Miguel el Grande durante los siglos XVI, XVII y XVIII, mediante ambientaciones como la de una “pulpería” —nombre con el que se conocía las tiendas de alimentos hace dos siglos— y la de la Botica del Sagrado Corazón, farmacia que permaneció en ese mismo lugar hasta 1979. También se hace énfasis en las reformas borbónicas, que con sus excesivos e injustos tributos produjeron un descontento generalizado entre la población novohispana como preludio de la gran rebelión emancipadora. Se han recreado los espacios de la casa en los que se desarrolló la vida cotidiana de los Allende (salas, recámaras, oratorio, cocina y establo), para mostrar cómo era la vida de una familia criolla acomodada a principios del siglo XIX. Con respecto a Ignacio Allende, se describen su nacimiento, familia, descendencia, el inicio de la guerra liberadora, cuando los planes quedaron al descubierto, las diferencias que llegó a tener con don Miguel Hidalgo, y la captura, proceso y fusilamiento del propio Allende.
Domingo Narciso de Allende, padre del prócer, mandó construir esta casa hacia el año de 1769 como regalo de bodas para su esposa María Ana Unzaga y, probablemente, en 1785 se terminó la construcción. Durante la Guerra de Independencia, la casa fue confiscada por el gobierno virreinal, pero al terminar la contienda fue devuelta a sus propietarios, quienes la vendieron a particulares. En 1976 la adquiere el gobierno del estado de Guanajuato, el cual la cede al INAH en 1984 para convertirla en museo histórico. En 2008 se le hace una restauración arquitectónica y museográfica.
Es una residencia novohispana de la segunda mitad del siglo XVIII, mezcla armoniosa de barroco y neoclásico, que muestra la belleza de la arquitectura civil de la época y la prosperidad que transitoriamente alcanzó la Nueva España en el último tercio de aquel siglo. La fachada, en su mayor parte de cantera gris, contrasta con los marcos de cantera rosa de sus balcones barrocos, todos diferentes, adornados con gran profusión. Destaca en la arquería del patio principal un arco donde se ha omitido una columna, lo que da la sensación de estar en el aire, recurso que aúna la belleza al sentido práctico, ya que así se permitía el acceso de los carruajes.
El museo cuenta con un nuevo acervo de 1,047 piezas, de las cuales la mayor parte se incorporó con la nueva restauración y consiste en originales y reproducciones de pintura de caballete, documentos, esculturas, enseres domésticos, arte decorativo, platería, textiles, objetos de charrería, productos relacionados con los estancos (los comercios monopolizados por el Estado virreinal), artículos religiosos, banderas, mobiliario, instrumentos musicales, mantelería, juguetes y armas. Procede ese ajuar del Archivo General de la Nación, el Archivo Histórico Casa de Morelos de Morelia, el Museo Nacional del Virreinato del INAH, el Museo Nacional de Antropología y otros museos y colecciones.
Sala de Asistencia
Este era el espacio en el que se convivía con los amigos y parientes en visitas informales, donde transcurrían las tardes de las familias novohispanas; madre e hijas bordaban y quizás decoraban una casa en miniatura muy similar a la que ellas mismas habitaban y donde, a manera de pasatiempo, solí
Este era el espacio en el que se convivía con los amigos y parientes en visitas informales, donde transcurrían las tardes de las familias novohispanas; madre e hijas bordaban y quizás decoraban una casa en miniatura muy similar a la que ellas mismas habitaban y donde, a manera de pasatiempo, solía tocarse la guitarra, la vihuela, la mandolina o el clavecín, se leía en voz alta y se practicaba el arte de la conversación.
Sala de estrado
Era la habitación más lujosa, donde se recibía y halagaba a las visitas más ilustres. Este espacio tomó su nombre por las tarimas de madera que se colocaban sobre el piso.
Era la habitación más lujosa, donde se recibía y halagaba a las visitas más ilustres. Este espacio tomó su nombre por las tarimas de madera que se colocaban sobre el piso.
Se reunían las mujeres para bordar y tomar chocolate; se entretenían los hombres en juegos de naipes con bocadillos, aguardiente y cigarros. En una sala como ésta se celebró alguna reunión de la junta secreta de San Miguel.
En el siglo XVIII novohispano pocas residencias contaban con comedor.
La cocina, recámaras, antesala o cualquier otro punto de la casa era el lugar donde la familia se reunía para comer. Fue hasta la cuarta década del mismo siglo que se incorporó una estancia especial para consumir los alimentos.
La antesala del hogar de los Allende pudo haber acogido las mesas de “quita y pon”, donde se dispondrían los manjares para celebrar y reunirse para conversar y tomar refrigerios; compuesto por viandas como gallinas rellenas de almendras y frutos, cordero asado, lomo de puerco, aceitunas, quesos, empanadas, frutas de horno, huevos reales, ate de piñón y nieves de sabores, acompañados de aguas de limón o guayaba, vinos de Burdeos y otros licores.
Recámara de la Señora
Las costumbres de la época marcaban que aquí nacieran los hijos del matrimonio, por lo que la cama tenía un dosel que se cerraba durante el trabajo de parto y se abría una vez nacida la criatura.
Las costumbres de la época marcaban que aquí nacieran los hijos del matrimonio, por lo que la cama tenía un dosel que se cerraba durante el trabajo de parto y se abría una vez nacida la criatura. En la recámara se disponían, asimismo, las cunas de los pequeños, además de un lecho para la nodriza o la nana.
Dada su ubicación dentro de la casa, es posible que ésta fuera la ubicación de la recámara de doña María Ana Josefa de Unzaga y fuera donde haya dado a luz a seis de sus hijos. Debido a que en la parroquia de San Miguel no se ha encontrado registro de su muerte ni tampoco fe de bautismo de Mariana, la benjamina del matrimonio Allende, se infiere que la señora pudo haber fallecido en 1771 o 1772 en alguna población cercana a San Miguel, durante o poco después del alumbramiento.
Recámara del Señor
Con toda probabilidad esta fue la habitación del padre de familia, ya que desde aquí se domina el patio central, el portón de acceso y la escalera principal de la residencia. Como en las otras recámaras, el mobiliario se limitaba a lo esencial.
Con toda probabilidad esta fue la habitación del padre de familia, ya que desde aquí se domina el patio central, el portón de acceso y la escalera principal de la residencia. Como en las otras recámaras, el mobiliario se limitaba a lo esencial.
Cocina
La casa de los Allende tenía una cocina independiente, a diferencia de las viviendas populares donde la comida se preparaba en fogones dentro del único cuarto o en los patios.
La casa de los Allende tenía una cocina independiente, a diferencia de las viviendas populares donde la comida se preparaba en fogones dentro del único cuarto o en los patios. Aquí se cocinaron exquisitas viandas como el guisado prieto, las pollas portuguesas o el turco de maíz cacahuazintle y una infinidad de dulces que disfrutaron Don Domingo, Doña María Ana y sus hijos.
La jornada iniciaba al romper el alba cuando los sirvientes limpiaban el fogón y tiraban las cenizas. Algunas actividades de cocineras, sirvientas y mozos, consistían en avivar el fuego y llenar con agua los cántaros de barro o las calderetas de cobre que se utilizarían durante el día para preparar los platillos.
Para preparar un guiso con pollo seguramente escogería un ave del corral de la propia casa, se dispondría del perol de matanza y de las navajitas para cortar plumas. Los ingredientes para salsas y caldillos se molían en metates, morteros y molcajetes. El aromático clavo, la canela picante o el exótico azafrán se mezclaba con cacao, chile y jitomate en delicadas u osadas combinaciones. Por la tarde se preparaba el chocolate y se servían, en fuentes y platones, las roscas y dulces para acompañarlo.
Proceso y muerte
Explica las razones que tuvieron Allende y otros de sus compañeros para organizarse en juntas secretas desde 1809 y preparar un levantamiento. Muestra el papel primordial de Allende en el inicio de la Guerra de Independencia.
Explica las razones que tuvieron Allende y otros de sus compañeros para organizarse en juntas secretas desde 1809 y preparar un levantamiento. Muestra el papel primordial de Allende en el inicio de la Guerra de Independencia.
Arqueología Regional "Izcuinapan"
Expone un conjunto de piezas prehispánicas que dan cuenta del devenir prehispánico de San Miguel de Allende. Esta sala recibe su nombre de la palabra nahua que significa "agua de perros", nombre designado al primer asentamiento indígena de San Miguel desde el siglo XVI.
Expone un conjunto de piezas prehispánicas que dan cuenta del devenir prehispánico de San Miguel de Allende. Esta sala recibe su nombre de la palabra nahua que significa "agua de perros", nombre designado al primer asentamiento indígena de San Miguel desde el siglo XVI.
Exhibe 135 piezas, entre objetos suntuarios, de cacería y uso cotidiano, cuya temporalidad va del 600 a.C. a 1050 d.C. Esta exposición permanente da testimonio de la vida cotidiana y la evolución de los grupos que habitaron la cuenca del río Laja, sitio de paso frecuente en el Bajío y punto de encuentro e intercambio entre grupos de diversas etnias. Entre las piezas se encuentran objetos prehispánicos de cerámica, materiales líticos de obsidiana y piedra azul-verde, collares de caracoles y herramientas de caza procedentes de los sitios arqueológicos Cruz del Palmar, Tierra Blanca y Cañada de la Virgen. Dos mil de estos objetos fueron recuperados por el Museo Histórico Casa de Allende, reunidos por el san miguelense Miguel Malo Zozaya, promotor cultural.
El guión de la sala estuvo a cargo de la arqueóloga Gabriela Zepeda García-Moreno, del Centro INAH Guanajuato, y del historiador Alberto Aveleyra Talamantres. La museografía fue desarrollada por Marco Barrera Bassols con la asesoría de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH.
- DirecciónMartha Patricia Guerra Vallejomartha_guerra@inah.gob.mx+52 (415) 152 2499





