
Cerro de Trincheras
En el desierto de Sonora, una montaña permitió que, hace doce siglos, mil agricultores, artesanos y gobernantes fundaran una ciudad. Aplanaron en las laderas más de 900 terrazas, levantaron muros de piedra rodada, en la cima abrieron una plaza y trazaron un gran caracol. Su huella persiste.
Los primeros pobladores del continente americano llegaron al territorio del actual estado de Sonora hace unos 13,000 años. Al formarse el desierto de Sonora, hace 10,000 años, estos cazadores y recolectores se adaptaron a las condiciones y enriquecieron su dieta con las plantas propias del desierto. La riqueza natural de la región permitió que la forma de vida arcaica permaneciera varios milenios.
Hace aproximadamente 3,500 años, los pobladores conocieron el cultivo del maíz y utilizaron canales para regar. Los cuidados que requiere la agricultura trajo consigo el surgimiento de los primeros asentamientos permanentes, conocidos como aldeas, las cuales tenían rasgos culturales comunes: elaboración de cerámica púrpura sobre rojo y construcción de muros o corrales” en la cima de algunos cerros, así como terrazas o trincheras” edificadas en las laderas. Por ello, se dice que estas aldeas forman parte de la tradición Trincheras”.
Hace unos 700 años, el sitio se convirtió en el centro rector de las aldeas de agricultores que se asentaron en los valles de los ríos Magdalena, Altar y Concepción. Concentró una población de más de 1,000 habitantes de 1300 a 1450. Cuando el control de los valles desde este pueblo se volvió imposible, las comunidades volvieron a vivir en aldeas dispersas.
En este asentamiento prehispánico se construyeron terrazas con muros de piedras. Sobre ellas, los antiguos habitantes tuvieron sus casas y ramadas, y llevaron a cabo todas las actividades de la vida cotidiana; además, utilizaron áreas especiales, unas para ceremonias públicas-comunitarias y otras para rituales privados de acceso exclusivo a cierto grupo o a la familia dirigente.
- Dirección del Centro INAHZenón Humberto Tiburcio Robleszenon_tiburcio@inah.gob.mx+52 (662) 212 6364Jefe de la Zona ArqueológicaSergio Adrián López Dávilasergio_lopezdv@inah.gob.mx+52 (641) 325 6018Administración del Centro INAHAnabell Hernández Bedollaanabell_hernandezb@inah.gob.mx+52 (662) 212 6364
Plaza de El Caracol
Debe su nombre a la estructura arquitectónica central que se destaca entre los otros veinte elementos circulares que se encuentran en la cima. El acceso restringido y su ubicación indican que las actividades ahí desarrolladas no involucraron a toda la comunidad de Cerro de Trincheras.
Debe su nombre a la estructura arquitectónica central que se destaca entre los otros veinte elementos circulares que se encuentran en la cima. El acceso restringido y su ubicación indican que las actividades ahí desarrolladas no involucraron a toda la comunidad de Cerro de Trincheras. En la cima de los picos, hacia el oeste, los arqueólogos localizaron dos estructuras en forma de "V" que apuntan a la salida del sol en los solsticios de verano e invierno, marcadores importantes para las comunidades agricultoras del norte de México
La Cancha
"La Cancha" es el nombre actual con el que se conoce al espacio comunitario ceremonial de los antiguos habitantes de Cerro de Trincheras. Ocupa una ubicación preponderante en la ladera norte del asentamiento.
"La Cancha" es el nombre actual con el que se conoce al espacio comunitario ceremonial de los antiguos habitantes de Cerro de Trincheras. Ocupa una ubicación preponderante en la ladera norte del asentamiento. Pudo usarse para danzas y en la estructura circular pudieron haberse colocado los músicos o cantores, como ocurre en las ceremonias actuales que llevan a cabo los grupos indígenas del norte de México. Esta estructura nunca estuvo techada.
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