
Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec
Antigua residencia virreinal, de los presidentes y de uno de los emperadores, el Castillo de Chapultepec fue importante escenario de la Guerra de 1847 y resguarda una espléndida y nutrida colección sobre la historia nacional.
El Castillo de Chapultepec es una espléndida construcción de finales del siglo XVIII (1785-1787) diseñada como casa de descanso por órdenes del virrey de la Nueva España Bernardo de Gálvez. A lo largo del tiempo, sin embargo, el edificio se ha modificado varias veces en función de sus distintos usos. Fue sede del Colegio Militar, escenario de batallas durante la invasión estadounidense, residencia imperial de Maximiliano y Carlota y residencia de algunos mandatarios de México. Finalmente, mediante decreto presidencial, el general Lázaro Cárdenas dispuso en 1939 que el Castillo, ubicado en la parte más alta del Bosque de Chapultepec, funcionara como museo dedicado a resguardar colecciones y objetos de personajes de la historia de México. El inmueble abrió sus puertas con tal propósito en septiembre de 1944.
El Museo Nacional de Historia —indudablemente uno de los más importantes de México— ofrece al visitante una visión exhaustiva de la historia nacional, desde la Conquista y la formación de la Nueva España hasta los albores del siglo XX. Para ello exhibe obras pictóricas y escultóricas, mobiliario, indumentaria, monedas, instrumentos musicales, enseres de plata y cerámica, banderas, carruajes y documentos, entre muchas otras piezas, que en total ascienden a más de 100,000.
En el antiguo Colegio Militar se encuentran las salas que abordan desde la Conquista hasta la Revolución de 1910. En este espacio, además, pueden admirarse obras de pintura mural realizadas por destacados artistas entre 1933 y 1970, de ellas sobresalen "La fusión de dos culturas" y "La Constitución de 1917" de Jorge González Camarena; "El retablo de la Independencia", "El feudalismo porfirista" y "Sufragio Efectivo, no Reelección" de Juan O’Gorman; "La Reforma y la caída del Imperio" de José Clemente Orozco; y "Del Porfirismo a la Revolución" de David Alfaro Siqueiros.
Por su parte, los espacios del Alcázar están ambientados con muebles, enseres domésticos, joyas, pinturas y diversos objetos relacionados principalmente con la época en la que lo habitaron los emperadores Maximiliano y Carlota (planta baja), y con muebles, pinturas y diversos objetos vinculados con el presidente Porfirio Díaz y su esposa Carmen Romero Rubio (planta alta).
Por otra parte, el Cerro de Chapultepec y el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec también tienen su propia historia. Del periodo prehispánico datan las albercas y baños de Moctezuma, un adoratorio y una unidad habitacional; se sabe también que el propio Moctezuma I mandó construir el acueducto para llevar agua de Chapultepec a México-Tenochtitlan, y que Nezahualcóyotl, señor de Texcoco, se encargó de ejecutar la obra.
Durante el Virreinato comenzó la edificación (1785 a 1787), en la cima del cerro, de una casa de descanso para el virrey Bernardo de Gálvez, quien murió antes de verla terminada. Debido a la cuantiosa inversión, la Corona española trató de venderla, pero no hubo compradores y el castillo quedó en el abandono.
En 1806, el Ayuntamiento de la Ciudad de México lo adquirió, pero al estallar la Guerra de Independencia no se ocupó más de él. No fue sino hasta 1833 que se decretó que fuera Colegio Militar y, después de un periodo de adaptaciones, en 1844 comenzó a funcionar como tal. Los días 12 y 13 de septiembre de 1847 resistió el bombardeo del ejército estadounidense que le causó graves daños. Después de su reconstrucción volvió a instalarse el Colegio Militar y Miguel Miramón, ex alumno del Colegio y sobreviviente de la batalla de Chapultepec en 1847, ordenó la construcción de algunos cuartos en el segundo piso del Alcázar. Sin embargo, esta sección realmente adquirió su fisonomía actual cuando Maximiliano y Carlota decidieron establecer ahí su residencia imperial y con el trabajo de arquitectos austriacos, franceses, belgas y mexicanos lo transformaron. A la caída del Imperio, en 1867, el edificio quedó abandonado nuevamente.
De 1878 a 1883 funcionó ahí el Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético, pero cambió de sede porque regresó el Colegio Militar y el Castillo se adaptó como residencia presidencial. La habitaron Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez. El 3 de febrero de 1939 fue declarado sede del Museo Nacional de Historia, y se inauguró el 27 de septiembre de 1944.
Salón de té
Carlota en Chapultepec: según el ceremonial de la corte, Carlota gozaba de la compañía de varias damas elegidas entre las familias más notables de México.
Carlota en Chapultepec: según el ceremonial de la corte, Carlota gozaba de la compañía de varias damas elegidas entre las familias más notables de México. Durante su estancia en Chapultepec, fundó casas de beneficiencia para las clases menesterosas, organizó recepciones y convivió con sus damas, pero no dejó de participar de forma activa en los asuntos políticos del país. Cuando Maximiliano viajaba al interior, dejaba las riendas del gobierno en manos de Carlota, quien presidía los consejos, daba audiencia a los ministros, recibía a los embajadores en los salones oficiales y dictaba órdenes e instrucciones. Cuando los problemas de su gobierno se agravaron, ella decició ir a las cortes europeas y al papa Pío IX en busca de ayuda, que no consiguió.
Este espacio en otros tiempos...
Residencia de Maximiliano • Habitaciones de empleados • 1866
Observatorio • Habitaciones del director • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Recámara • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Boudoir, salón privado • 1906
Residencia presidencial (Abelardo Rodríguez) • Salón • 1932
Recámara de Carlota
La recuperación del palacio: entre las distintas residencias de Maximiliano estaban el Palacio Imperial (hoy Nacional), el de Chapultepec y la Quinta Borda, en Cuernavaca.
La recuperación del palacio: entre las distintas residencias de Maximiliano estaban el Palacio Imperial (hoy Nacional), el de Chapultepec y la Quinta Borda, en Cuernavaca. Cada una de ellas fue decorada con tapices, alfombras, vajillas y ornamentos europeos cuya adquisición significó gastos excesivos para las arcas personales y públicas. Cuando Maximiliano abandonó la Ciudad de México previendo el fin de su gobierno, a finales de 1866, ordenó el desmantelamiento de sus palacios. Se inició entonces una larga historia de pérdidas y reencuentros. La recámara francesa de estilo Boulle que aquí se muestra, fue adquirida por el presidente Manuel González, quien la creyó perteneciente a Carlota. La cama de latón de Maximiliano y otros objetos fueron parte del mobiliario abandonado en el Castillo tras su muerte.
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Residencia de Maximiliano • Habitaciones de empleados • 1866
Observatorio • Habitaciones del director • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Recámara • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Recámara azul • 1906
Residencia presidencial (Abelardo Rodríguez) • Recámara de Carlota • 1932
Sala de estar
La educación de una princesa: María Carlota Amelia, princesa de Bélgica, tenía diecisiete años cuando se casó con Maximiliano.
La educación de una princesa: María Carlota Amelia, princesa de Bélgica, tenía diecisiete años cuando se casó con Maximiliano. Proveniente de una familia de reyes (su prima Victoria era soberana de Inglaterra), fue educada con esmero en los principios de la religión católica, la ciencia, el arte y la política. Antes de viajar a México, estudió con detenimiento la historia y las descripciones del país que se habían publicado en Europa, y su interminable curiosidad sobre las costumbres locales irritaba a sus damas de compañía mexicanas, educadas para la vida en el hogar. Lejos de procupaciones domésticas, en sus momentos de retiro Carlota pensaba en cómo gobernar el territorio y educar a sus habitantes.
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Residencia de Maximiliano • Guardarropa • 1866
Observatorio • Habitaciones del director • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Recámara • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Salón • 1906
Residencia presidencial (Abelardo Rodríguez) • "Salón Chino" • 1932
Salón de Acuerdos
Un castillo para el museo: lejos de traer tranquilidad al país, la salida de Porfirio Díaz rumbo a Europa, en mayo de 1911, no pudo evitar la prolongación de la Revolución Mexicana, que dio origen al Estado mexicano moderno.
Un castillo para el museo: lejos de traer tranquilidad al país, la salida de Porfirio Díaz rumbo a Europa, en mayo de 1911, no pudo evitar la prolongación de la Revolución Mexicana, que dio origen al Estado mexicano moderno. Los presidentes siguieron ocupando el Castillo como residencia y transformaron a su gusto fachadas y habitaciones. En este salón los gobernantes recibían a miembros de su gabinete para discutir y resolver los asuntos públicos. El presidente Lázaro Cárdenas trasladó su casa oficial a Los Pinos y entregó el Castillo al pueblo de México, en 1939, para que en él se estableciera el Museo Nacional de Historia, que abrió sus puertas en 1944.
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Observatorio • Habitaciones del meteorólogo • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Secretaría particular • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Acuerdos del señor presidente • 1906
Residencia presidencial (Abelardo Rodríguez) • Salón de acuerdos • 1932
Recámara de Porfirio Díaz
Porfirio Díaz en Chapultepec: la familia presidencial tenía su residencia en la casa número 8 de la calle de La Cadena (hoy Venustiano Carranza), que ocupaba la mayor parte del año, y durante el verano frecuentaba el Castillo de Chapultepec, que fue adoptado para realizar lujosos bailes y recepci
Porfirio Díaz en Chapultepec: la familia presidencial tenía su residencia en la casa número 8 de la calle de La Cadena (hoy Venustiano Carranza), que ocupaba la mayor parte del año, y durante el verano frecuentaba el Castillo de Chapultepec, que fue adoptado para realizar lujosos bailes y recepciones. Desde su juventud, Porfirio Díaz mantuvo el hábito de levantarse en la madrugada, realizar ejercicios de gimnasia y practicar la natación. A tempranas horas dictaba órdenes y secibía a sus ministros en Palacio Nacional, sede oficial de la presidencia. Y cuando los asuntos públicos se lo permitían, salía de la Ciudad de México hacia Querétaro, Michoacán o Jalisco a dedicarse a una de sus diversiones favoritas: la cacería.
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Observatorio • Altazimut y primer vertical • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Secretaría particular • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Habitaciones del presidente • 1906
Recámara de Carmen Romero
Un modelo de distinción: hija de un destacado militar de corriente política adversa al presidente Díaz, Carmen, su esposa, "reunía cualidades capaces de rendir el corazón más exigente".
Un modelo de distinción: hija de un destacado militar de corriente política adversa al presidente Díaz, Carmen, su esposa, "reunía cualidades capaces de rendir el corazón más exigente". Educada, elegante, discreta y piadosa, doña Carmelita ganó para Porfirio la aceptación de algunos de los sectores más reacios a su gobierno. Aunque siempre cuidó de mantenerse alejada de los asuntos políticos del presidente, contribuyó a mejorar su imagen pública y no dudó en interceder a favor de los necesitados que buscaban su ayuda. Su recámara, importada de Francia como la de su esposo, refleja en su austeridad y elegancia el gusto por las modas europeas que fue adoptado no sólo en su casa, sino por las clases altas del país.
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Residencia de Maximiliano • Recámara de Carlota • 1866
Observatorio • Dirección del Observatorio • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Estudio del presidente • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Saloncito • 1906
Sala de Emplomados
Fertilidad y abundancia: en los vitrales emplomados que dan su nombre a esta galería se expresan la predilección por el arte europeo del siglo XIX y las fuentes gracolatinas en las que éste, a su vez, abrevaba.
Fertilidad y abundancia: en los vitrales emplomados que dan su nombre a esta galería se expresan la predilección por el arte europeo del siglo XIX y las fuentes gracolatinas en las que éste, a su vez, abrevaba. Los vitrales, fabricados en París por encargo de Porfirio Díaz hacia 1900, muestran las elegantes figuras de cinco diosas que encarnan en la mitología los atributos femeninos. De derecha a izquierda, sus efigies son las de Pomona, diosa que patrocinaba las cosechas de frutos; Flora, cuya belleza se iguala a la de las flores que abren en primavera; Hebe, portadora del néctar divino que otorga la eterna juventud; Diana, deidad cazadora, patrona de la fertilidad y el nacimiento; y Ceres, quien preside sobre la agricultura, el grano y el amor que una madre profesa por sus hijos. Irónicamente, las figuras escondieron a los ojos de la mayor parte de la población del país –sumida entonces en la pobreza y el desencanto– la fastuosidad de los salones interiores.
Salón de Embajadores
Las grandes recepciones: durante la estancia de Porfirio Díaz en la Presidencia, las relaciones internacionales del país conocieron un periodo de fortalecimiento que atrajo inversiones extranjeras, consideradas necesarias para modernizar la nación.
Las grandes recepciones: durante la estancia de Porfirio Díaz en la Presidencia, las relaciones internacionales del país conocieron un periodo de fortalecimiento que atrajo inversiones extranjeras, consideradas necesarias para modernizar la nación. Los salones del Castillo de Chapultepec recibieron en varias ocasiones a los diplomáticos de otros países, donde gozaban de la hospitalidad de la familia presidencial. Esta estancia, conocida también como "Salón de Embajadores", fue decorada al estilo francés, con elementos barrocos y neoclásicos, por el artista Epitacio Calvo. El mobiliario, de estilo Luis XVI y la alfombra –realizada por la casa Aubusson con una vista del Castillo–, fueron fabricados en Francia.
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Residencia de Maximiliano • Salón de Carlota y Salón de billar • 1866
Observatorio • Departamento y Dirección del Meteorológico • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Salón de fiestas y anexo • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Gran salón • 1906
Terrazas del Alcázar
“Construir castillos con terrazas ajardinadas”, fue la definición de felicidad que Maximiliano expresó en alguna ocasión.
“Construir castillos con terrazas ajardinadas”, fue la definición de felicidad que Maximiliano expresó en alguna ocasión. Profundo conocedor de la arquitectura y la jardinería palaciegas de su época, y aficionado a la botánica, en la terraza del Castillo encontró un sitio para hacer realidad su sueño.
Alrededor de este jardín íntimo, bordeado por corredores con techos ligeros sostenidos sobre delgadas columnas de hierro, Maximiliano escuchaba y dictaba su correspondencia. Al igual que en los palacios europeos de la época, el jardín interior se integraba visualmente a un parque exterior, aquí el bosque de Chapultepec.
Escalera de leones
En 1878, al ampliarse la terraza del Castillo para adaptar sus instalaciones al Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético Nacional, se abrió en este sitio un nuevo acceso a la planta alta, en donde se ubicarían los instrumentos científicos de la institución.
En 1878, al ampliarse la terraza del Castillo para adaptar sus instalaciones al Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético Nacional, se abrió en este sitio un nuevo acceso a la planta alta, en donde se ubicarían los instrumentos científicos de la institución.
Más tarde, por iniciativa de Porfirio Díaz, aquel acceso fue transformado en concordancia con la dignidad de la casa presidencial: se construyó así una nueva escalera, realizada en mármol blanco con pasamanos de latón. Años después, hacia 1915, la escalera fue remodelada por instrucciones del presidente Venustiano Carranza; el acceso al jardín quedó resguardado por vitrales emplomados, obra del pintor Saturnino Hernán y a partir de entonces, el tramo central quedó flanqueado por las esculturas de leones que le dan su nombre actual.
Escalera Púrpura
La comodidad del hogar: la apertura de esta escalera durante el periodo de gobierno del presidente Manuel González (1880-1884), contribuyó de forma notable a convertir el Alcázar en una residencia cómoda con espacios accesibles.
La comodidad del hogar: la apertura de esta escalera durante el periodo de gobierno del presidente Manuel González (1880-1884), contribuyó de forma notable a convertir el Alcázar en una residencia cómoda con espacios accesibles. Las habitaciones del presidente y su esposa, ubicadas en el piso superior, se comunicaron mediante esta escalera con las salas de recepción y el comedor localizados abajo. La escalera de los leones se reservó al recibimiento de los invitados, mientras que las escalinatas del esbelto torreón sureste y de detrás del comedor se utilizaron para la circulación de la servidumbre. La circulación entre las dos plantas y el sótano se complementó con un elevador eléctrico, para uso exclusivo del presidente y su familia.
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Residencia de Maximiliano • Salón de billar (parcial) • 1866
Observatorio • Dirección del Meteorológico • 1877
Residencia presidencial (Manuel González) • Escalera • 1882
Residencia presidencial (Porfirio Díaz) • Escalera particular • 1906
- DirecciónSalvador Miguel Rueda Smitherssalvador_rueda@inah.gob.mx+52 (55) 4040 5210AdministraciónAsgard Torres Esperanzaasgard_torres@inah.gob.mx+52 (55) 4040 5200, ext. 3113Subdirección TécnicaErandi Rubio Huertaserandi_rubio@inah.gob.mx+52 (55) 4040 5200, ext. 3162Protección y Resguardo de Bienes CulturalesEdmundo Crisóstomo Mendozaedmundo_crisostomo@inah.gob.mx+52 (55) 4040 5213







