
Museo local de la No Intervención-Fuerte de Loreto
La hermosa capilla a la Virgen, la casa del capellán, un cuartel militar y cuatro baluartes integran esta rara y airosa construcción elevada, en que se muestra, en siete salas, el papel que tuvo en las guerras de Independencia, Reforma, Intervención y Revolución.
Una de las piezas más considerables del Museo de la No Intervención es su propia estructura: el Fuerte de Loreto, fiel narradora de su historia. El inmueble se comenzó a construir a mediados del siglo XVII como capilla dedicada a la Virgen de Loreto (advocación italiana de protección familiar), con apoyo de seglares y del clero secular. Como lo narra Celia Salazar Exaire, la capilla surge por la solicitud de un devoto de la Virgen de Loreto, llamado José de la Cruz Sarmiento, quien quería dar gracias a la Virgen por salvar su vida después de que le cayera un rayo, en el año 1655. La capilla fue construida en la cima del cerro de San Cristóbal, siguiendo una serie de lineamientos en lo que toca a su estructura. Durante el siglo XVII, todos los templos dedicados a la Virgen de Loreto debería de presentar las mismas medidas de la Casa Santa de Loreto, en Italia. Además de la capilla se construyó una casa para el capellán y un aljibe para regar la huerta. Este diseño se conservó hasta el siglo XVIII cuando se reconstruyó la capilla para darle un aspecto más suntuoso.
El culto religioso duró allí hasta la segunda década del siglo XIX, aunque desde finales del XVIII se empieza a ocupar el sitio (no la capilla) también como cuartel. En 1813, en plena Guerra de Independencia, la autoridad virreinal poblana propone trasladar allí el polvorín —el depósito de explosivos— de la ciudad, y en 1815 comienza la construcción del fuerte propiamente dicho, que terminó en 1817. El diseño del Fuerte corresponde a un cuadrado regular en cuyas aristas se construyeron bastiones o baluartes (puestos esquineros para abrir fuego más ampliamente), cada uno con su nombre: San José, El Carmen, Santa Bárbara y Guadalupe. La construcción de la fortaleza fue comisionada al comandante de artillería Manuel Varela Ulloa, Como lo describe Salazar, desde 1832 el Fuerte de Loreto comenzó a ser objeto de actividad militar constante, su localización elevada favorecía la observación de los posibles movimientos militares enemigos.
El museo muestra cómo, a partir de entonces, el fuerte se utilizó en diversos hechos de armas a lo largo del convulso siglo XIX mexicano, tanto en luchas entre facciones políticas —federalistas contra centralistas, liberales contra conservadores—, como para enfrentar graves ataques extranjeros, el caso de la invasión estadounidense en la Guerra del 47 (en realidad de 1846-1848) y de la Intervención Francesa de 1862-1867. El Fuerte de Loreto fue muy importante para las armas mexicanas en la Batalla del 5 de Mayo de 1862, y llegó incluso a servir durante la Revolución Mexicana, en los inicios del siglo XX.
La narración del museo incluye que, en tiempos de paz, se utilizó el fuerte también como cárcel militar y observatorio astronómico, e incluso quedó abandonado por años. A principios de la década de 1930, los hermanos Ángel y Carlos Paz y Puente solicitaron a las autoridades militares que les cedieran el fuerte en comodato para poder utilizarlo como museo de guerra.
Se inauguró el 5 de mayo de 1936, bajo el nombre de “Museo de Historia Guerrera”, con el objetivo de mostrar piezas de la colección de sus fundadores referentes a la Independencia, la Reforma y la Revolución. Posteriormente, ya bajo la administración del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pasó a llamarse Museo de la No Intervención, a partir del 5 de mayo de 1962, centenario de la batalla.
Su acervo está expuesto en siete salas (seis de la exposición permanente y una de exposiciones temporales), cuya amplísima temática va desde la historia del edificio (a partir de 1650) hasta el periodo conocido como la República Restaurada (en 1867). El visitante contempla, además de las explicaciones, pinturas al óleo y al acrílico de diferente formato, uniformes, armamento, documentos, banderas y otros objetos militares, sociales y cotidianos de las épocas que abarca el recinto, cuya museografía se rediseñó en el 2012.
Además de estos espacios, el fuerte presenta varios cañones de los siglos XVIII, XIX y XX en la explanada, así como en los cuatro bastiones que conforman, algunos de los cuales muy probablemente dispararon durante la Batalla del 5 de Mayo de 1862.
Sala introductoria y Capilla de Loreto
Esta sala intruduce al visitante en los más de 350 años de historia de este recinto. Dentro de la capilla se cuenta la historia y motivos que originaron la construcción, alberga cuadros referentes a la Virgen de Loreto y diversos objetos religiosos como escapularios, oraciones y los exvotos.
Esta sala intruduce al visitante en los más de 350 años de historia de este recinto. Dentro de la capilla se cuenta la historia y motivos que originaron la construcción, alberga cuadros referentes a la Virgen de Loreto y diversos objetos religiosos como escapularios, oraciones y los exvotos.
Se cuenta que en 1655 Don José de la Cruz Sarmiento, indígena y vecino de la ciudad de Puebla se encontraba en el cerro de Acueyametepec, camino a la Manzanilla, cuando fue sorprendido por una gran tempestad por lo que se encomendó a la Virgen de Loreto. En medio de esas circunstancias le cayó un rayo que lo dejó inconsciente, no obstante salió ileso. Debido a este hecho, al año siguiente, pidió permiso a las autoridades civiles para construir en ese sitio una ermita en honor a la Virgen. Tres años más tarde, el virrey duque de Alburquerque le concedió el permiso y obtuvo también la licencia del obispo Diego Osorio de Escobar y Llamas.
Arquitectura Militar
La ciudad de Puebla, por encontrarse dentro de la ruta de comercio que va de la Ciudad de México a Veracruz, se vio en la necesidad de diseñar un buen sistema defensivo con fortificaciones, trincheras y fosos con el fin de defender la entrada a la capital y las mercancías que circulaban por esta
La ciudad de Puebla, por encontrarse dentro de la ruta de comercio que va de la Ciudad de México a Veracruz, se vio en la necesidad de diseñar un buen sistema defensivo con fortificaciones, trincheras y fosos con el fin de defender la entrada a la capital y las mercancías que circulaban por esta vía. Por ello se tomó la decisión de acondicionar las capillas de Loreto y Guadalupe como fuertes. A partir de 1833 el fuerte de Loreto empezó a ser objeto de una actividad militar más intensa; por dos años seguidos Antonio López de Santa Anna sitió a la ciudad, por lo que la milicia cívida la defendió desde el fuerte. Más adelante, en 1847, las fuerzas invasoras norteamericanas ocuparon la fortaleza, estableciendo ahí un destacamento militar hasta junio de 1848, cuando se retiraron.
En esta sala se muestra una cronología de los diferentes eventos que ocurrieron durante el periodo que va de la Independencia a la Restauración de la República; asimismo expone diversos objetos como medallas y armas.
La Reforma
En esta parte del museo se da cuenta de la eliminación de los privilegios con los que contaban las órdenes eclesiásticas y militares, además de las conssecuencias que trajo la Guerra de Reforma. La guerra obligó a los gobiernos a hacer uso de préstamos forzosos.
En esta parte del museo se da cuenta de la eliminación de los privilegios con los que contaban las órdenes eclesiásticas y militares, además de las conssecuencias que trajo la Guerra de Reforma. La guerra obligó a los gobiernos a hacer uso de préstamos forzosos. Una vez terminada la guerra la economía del país se había mermado y las arcas se habían vaciado.
Intervención Francesa
Con motivo de la intervención francesa el Fuerte de Loreto jugó un papel estratégico, tanto en la Batalla del 5 de mayo de 1862 como en la defensa que se realizó al año siguiente.
Con motivo de la intervención francesa el Fuerte de Loreto jugó un papel estratégico, tanto en la Batalla del 5 de mayo de 1862 como en la defensa que se realizó al año siguiente. También estuvo presente en la recuperación de la ciudad por parte del ejército mexicano en la importante batalla del 2 de abril de 1867.
En esta sala se pueden observar diversos trajes que utilizaron el ejército mexicano y el francés, así como la casaca militar, los lentes y binoculares del General Ignacio Zaragoza.
El sitio de Puebla
A la muerte del General Ignacio Zaragoza y por órdenes del Presidente Juárez, Jesús González Ortega fue nombrado General en Jefe del Ejército de Oriente, con el objetivo de defender la cuidad de Puebla.
A la muerte del General Ignacio Zaragoza y por órdenes del Presidente Juárez, Jesús González Ortega fue nombrado General en Jefe del Ejército de Oriente, con el objetivo de defender la cuidad de Puebla. Durante la violenta batalla contra el ejército francés, éste avanzó hacia el zócalo; en su camino encontraron al Gral. Porfirio Díaz, quien defendía la calle del Hospicio. Ignacio Comonfort en su intento por ayudar a llevar víveres y municiones pierde la batalla en San Lorenzo Almecatla, muy cerca de Puebla, por lo que el Gral. Jesús González Ortega convoca a un consejo de guerra, compuesto por los generales Porfirio Díaz, Miguel Negrete, Juan C. Bonilla, Miguel Azua, entre otros.
La sala consta de diversos objetos como armas, banderas, así como cuadros de algunos de los participantes en el Sitio de Puebla.
Festividad Cívica del 5 de Mayo
En esta sala se exhiben diversos objetos, tales como un cuadro del General Porfirio Díaz en su juventud, medallas y documentos pertenecientes a este periodo.
En esta sala se exhiben diversos objetos, tales como un cuadro del General Porfirio Díaz en su juventud, medallas y documentos pertenecientes a este periodo. También se pueden admirar algunos objetos de Porcelana pertenecientes al sengundo imperio, en los cuales se puede apreciar claramente la influencia europea.
También se encuentra el mural titulado "Maximiliano y Carlota", en el que se observa a diferentes personajes, como José María González Mendoza, Juan Nepomuceno, Mariscal Bezaine, Conde de Bombelles, festejando la llegada del Emperador Maximiliano el 5 de junio de 1864 a la Ciudad de Puebla.
Sala de Exposiciones Temporales
Esta sala acoge exposiciones temporales que enriquecen la oferta del museo con nuevos temas y perspectivas.
Esta sala acoge exposiciones temporales que enriquecen la oferta del museo con nuevos temas y perspectivas.
- AdministraciónIvonne Estela Giles Floresivonne_giles@inah.gob.mx+52 (222) 234 8513




