Bonampak
Arropado por la Selva Lacandona, Bonampak es famoso por sus extraordinarios murales, donde se reproducen escenas de guerra, pago de tributos y captura de prisioneros para el sacrificio.
Poco conocida, esta ciudad maya data de hace 18 siglos y su época de esplendor ocurrió entre los años 600 y 800 después de nuestra era. Los primeros siglos estuvo bajo la hegemonía de Piedras Negras y después de Yaxchilán. El centro político, administrativo y ritual de la ciudad nunca fue demasiado grande, pero sí más extenso y disperso que el resto de las ciudades mayas de la cuenca del Usumacinta, debido a la alta capacidad de producción agrícola del valle donde se extendió, pues además de productos alimenticios básicos también se cultivaba cacao. La ciudad debió de estar organizada en diversos barrios dirigidos por miembros de la aristocracia local, quienes eran los encargados de recoger el tributo para el gobernante.
Bonampak tiene una plaza central rodeada por edificios religiosos, administrativos y habitacionales no muy altos. Una estela de la plaza, y otras ubicadas en las gradas de la Acrópolis, muestran su excelente labrado. Al sur de la Gran Plaza se levanta la Acrópolis, un basamento escalonado de gran volumen y 46 m de altura. Es el lugar donde se encuentran todos los edificios con bóveda maya de la ciudad, distribuidos en dos niveles, a los cuales se llega subiendo por amplias escalinatas. En el primer nivel se encuentran los tres primeros edificios, el de la derecha nos recuerda el magnífico Edificio 33 de Yaxchilán, pues su forma y dimensiones son muy parecidas. El denominado Edificio de las Pinturas consta de tres habitaciones cuyo interior maravilló a los pobladores lacandones que conocieron la ciudad cuando llevaba muchos siglos abandonada, y deslumbró a dos visitantes extranjeros que, un día de 1946, llegaron hasta ahí guiados por lacandones: las tres habitaciones estaban —y están— profusamente decoradas con pinturas murales, entre las mejor conservadas y reveladoras del México antiguo.
Fue durante las tres primeras expediciones científicas en Bonampak, realizadas por el instituto Carnegie de Washington y el INAH entre 1946 y 1948, cuando los pintores Antonio Tejeda y Agustín Villagra realizaron las primeras copias de los murales, labor complicada por la poca visibilidad resultado de una gruesa capa de sales de carbonato depositada sobre los murales que impedía la observación. En 1984, después de amplias y prolongadas deliberaciones a nivel nacional e internacional, el INAH realizó la restauración de los murales, con lo que recuperaron buena parte de su fulgor original.
En la década de los años noventa se efectuaron nuevos estudios de los murales, uno a cargo del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, que culminó con la publicación de dos tomos que incluyen la fotografía total de los murales, y otro de Mary E. Miller, de Yale, quien con base en fotografías realizó la reconstrucción digital de los murales. Desde 2011, el INAH ha iniciado nuevamente un proceso de restauración con métodos modernos, que nos están permitiendo ver con gran nitidez los murales del cuarto 3.
Con esas operaciones, los murales de Bonampak han ido recuperando su voz. En la primera habitación, de izquierda a derecha, quedó plasmada una procesión de sacerdotes y miembros de la nobleza. En la segunda se lleva a cabo una importante batalla donde Chan Muwan II, señor o ajaw de la ciudad, con el apoyo de Yaxchilán, derrotó al gobernante anterior, lo apresó junto con sus capitanes (a los que había tratado de sostener la vecina ciudad de Sak´ Tz´i´) y los preparó para el sacrificio. En la última habitación se dejaron ver, en una ceremonia con danzantes de lujosos atavíos, la familia del victorioso señor y él mismo practicando el autosacrificio de sangrarse la lengua con navajas de obsidiana.
La Acrópolis
Uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Bonampak y constituye el núcleo elevado de su centro ceremonial. Está construida sobre una colina de aproximadamente 46 metros de altura, cuya ladera fue modificada para crear un gran basamento escalonado con plataformas y terrazas a diferentes niveles. Sobre estas superficies se levantaron edificios de piedra, unidos visualmente por amplias escalinatas.
Los arqueólogos han identificado distintas fases constructivas que demuestran que los habitantes de Bonampak ampliaron y transformaron el conjunto conforme cambiaban sus necesidades políticas, religiosas y ceremoniales. En algunos casos, los nuevos edificios se levantaron sobre construcciones anteriores, una práctica habitual en la arquitectura maya.
La disposición de los edificios sobre diferentes niveles permitía organizar los espacios según su importancia y función. Las terrazas inferiores facilitaban el acceso a las construcciones, mientras que los niveles superiores albergaban edificios de carácter ritual y espacios destacados por su posición elevada. Las escalinatas no solamente servían para desplazarse entre los niveles: también formaban parte de la imagen monumental del conjunto.
La Acrópolis es especialmente importante porque concentra varias de las construcciones más significativas de Bonampak, entre ellas el Templo de las Pinturas y el Edificio 6. Sus edificios permiten estudiar la evolución arquitectónica del sitio y comprender la relación entre el poder político, las ceremonias religiosas y la representación pública de los gobernantes.
Edificio 1 o Templo de las Pinturas
Conocido como Templo de las Pinturas o Edificio de las Pinturas, es la construcción más famosa de Bonampak y una de las obras artísticas más importantes de la civilización maya. Su fama se debe a los murales que cubren las paredes y bóvedas interiores de sus tres habitaciones, donde se representan acontecimientos políticos, militares y religiosos de la sociedad maya del siglo VIII. El edificio mide aproximadamente 16.5 metros de largo y presenta tres entradas independientes.
Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de una construcción de piedra con bóveda maya, también llamada bóveda de aproximación de hiladas. Este sistema se formaba colocando piedras en hileras que avanzaban progresivamente hacia el centro hasta cerrar la parte superior. Los interiores fueron recubiertos con estuco, una superficie preparada para recibir las pinturas. Sobre las entradas se colocaron dinteles de piedra tallada que representan personajes importantes y escenas relacionadas con los gobernantes.
El edificio fue mandado construir o decorar durante el gobierno de Chan Muwan II, quien ascendió al poder en el año 776 d. C. Sus murales fueron organizados de tal manera que cada habitación desarrolla una parte de una narración histórica y ceremonial. Por ello, el Templo de las Pinturas no debe considerarse únicamente un espacio religioso: también fue un medio para comunicar la legitimidad del gobernante, sus victorias y el orden social de Bonampak.
El Cuarto 1: presentación del heredero y ceremonias
El primer cuarto presenta escenas relacionadas con la sucesión dinástica y la preparación de ceremonias. Entre sus imágenes más importantes se encuentra la presentación del heredero al trono, acompañada por personajes de la élite, nobles y músicos. Los murales permiten observar los vestidos, tocados, adornos y objetos ceremoniales que distinguían a las personas según su posición social.
También aparecen músicos que utilizan instrumentos como trompetas elaboradas con grandes caracoles, maracas y caparazones de tortuga empleados como instrumentos de percusión. Estas representaciones demuestran que la música desempeñaba una función importante en las ceremonias públicas y religiosas.
La composición de las pinturas, con sus franjas de colores y la distribución de los personajes en las paredes y bóvedas, muestra la habilidad de los artistas mayas para organizar escenas complejas. Además, permite estudiar las relaciones entre la familia gobernante, los nobles y los participantes en los rituales.
El Cuarto 2: la batalla y los prisioneros
El segundo cuarto contiene una de las representaciones bélicas más conocidas del arte maya. Sus pinturas muestran una batalla en la que los guerreros combaten, capturan enemigos y presentan a los prisioneros ante los vencedores. Las escenas están relacionadas con el conflicto que permitió consolidar el poder de Chan Muwan II en Bonampak, con el apoyo de la ciudad aliada de Yaxchilán.
Los personajes aparecen con armas, escudos, tocados y vestimentas que ayudan a distinguir sus posiciones y funciones. La composición comunica el carácter violento del enfrentamiento, pero también su significado político: la victoria militar era una manera de demostrar la capacidad del gobernante para defender su ciudad y mantener el orden.
Otra parte de la narración representa el sometimiento de los cautivos y los rituales posteriores a la batalla. Las imágenes muestran cómo la guerra estaba vinculada con las ceremonias religiosas y la legitimación del poder. Para los gobernantes mayas, la victoria no era solamente un acontecimiento militar; también podía interpretarse como un suceso que confirmaba su relación con las divinidades.
El Cuarto 3: danzas y celebración ritual
El tercer cuarto presenta una ceremonia festiva con personajes vestidos con elaborados trajes, tocados y máscaras. Las escenas incluyen danzantes, músicos y participantes que realizan movimientos rituales frente a otros personajes. También se representan acciones relacionadas con el sacrificio de cautivos.
La pintura ofrece información sobre las prácticas ceremoniales y la manera en que los gobernantes participaban en actos públicos de gran importancia. La vestimenta, los objetos rituales y la distribución de los personajes revelan diferencias de rango y jerarquía.
Los tres cuartos forman una narración visual que relaciona la sucesión dinástica, la guerra, el sacrificio y la celebración religiosa. La conservación de estas pinturas convierte al Templo de las Pinturas en una fuente histórica excepcional, pues permite estudiar aspectos de la vida maya que no siempre aparecen con tanto detalle en los monumentos de piedra.
Edificio 3
Forma parte del conjunto arquitectónico de la Acrópolis. Se caracteriza por tener un recinto con tres entradas y superficies interiores recubiertas de estuco que conservan restos de pigmentación oscura y diversos grafitos. Aunque no alcanza la fama del Templo de las Pinturas, es importante para comprender la variedad de construcciones que integraban el centro ceremonial.
Los restos de estuco muestran que los edificios mayas no se dejaban necesariamente con la piedra expuesta, sino que sus superficies podían alisarse y decorarse. Los colores y acabados contribuían a modificar la apariencia de las fachadas y los interiores. Los grafitos, por su parte, constituyen marcas o dibujos realizados sobre las superficies y pueden ofrecer información sobre el uso del edificio, aunque su significado debe interpretarse con cautela.
La existencia de varias entradas también permite estudiar cómo se organizaba la circulación hacia los espacios interiores. Sin embargo, no es posible asignar una función precisa a todas las habitaciones únicamente a partir de su forma arquitectónica. Su interpretación depende de los restos materiales, las relaciones con otros edificios y los resultados de las investigaciones arqueológicas.
Edificios 4, 5, 6, 7 y 8
Los edificios numerados del 4 al 8 son construcciones relativamente pequeñas que forman parte de la Acrópolis. Se caracterizan por utilizar la bóveda maya y se consideran principalmente de carácter ritual, aunque la función específica de cada uno no está establecida con la misma certeza. Estas estructuras complementan al Templo de las Pinturas y muestran que el conjunto no estaba formado por un solo edificio monumental, sino por varios espacios con distintas funciones.
El Edificio 5 conserva elementos arquitectónicos que ayudan a comprender los sistemas constructivos empleados en Bonampak. Su interés reside en formar parte de la secuencia de edificios que se levantaron y modificaron a lo largo del tiempo. La bóveda y los recubrimientos de estuco son características importantes de esta arquitectura.
El Edificio 6 destaca por su antigüedad dentro del conjunto. En él se conserva un dintel tallado con la imagen de Chan Muwan I, gobernante que ejerció el poder aproximadamente hacia el año 600 d. C. Esta pieza tiene un gran valor histórico porque permite relacionar una construcción concreta con una etapa anterior al gobierno de Chan Muwan II.
Los edificios 4, 7 y 8 completan este grupo de pequeñas construcciones. Su estudio permite conocer las distintas etapas de crecimiento de la Acrópolis, la adaptación de los espacios a las necesidades ceremoniales y la importancia que tenían los edificios secundarios dentro del centro político y religioso. Aunque suelen recibir menos atención que el Templo de las Pinturas, forman parte esencial de la organización arquitectónica de Bonampak.
La Gran Plaza
La Gran Plaza es el principal espacio abierto del centro monumental de Bonampak. Tiene aproximadamente 90 metros de ancho por 110 metros de largo y está delimitada por edificios, plataformas y basamentos que definen sus límites. Su ubicación al pie de la Acrópolis generaba una relación visual entre el espacio público y el conjunto elevado donde se encuentran varios de los edificios ceremoniales más importantes.
Desde el punto de vista urbanístico, la plaza constituye uno de los elementos más importantes de la ciudad, porque articula diferentes construcciones en un espacio común. A diferencia de los edificios cerrados, que limitaban el acceso a determinadas personas, la plaza permitía reunir a grupos numerosos durante celebraciones, ceremonias, proclamaciones y otras actividades colectivas.
Los edificios que la rodean no tienen todos la misma forma ni necesariamente la misma función. Algunos corresponden a plataformas alargadas y bajas, mientras que otros presentan basamentos más elevados. Esta diversidad demuestra que la arquitectura de Bonampak combinaba espacios abiertos con edificios especializados y construcciones que pudieron utilizarse para actividades administrativas, residenciales o rituales.
En el centro de la plaza destaca la Estela 1, que representa al gobernante Chan Muwan II. La presencia de este monumento en un espacio público permitía exhibir la imagen del poder político ante la comunidad. De esta manera, la Gran Plaza funcionaba como un escenario arquitectónico donde se relacionaban la autoridad del gobernante, las ceremonias y la vida colectiva.
Edificio 15
Se encuentra en el sector norte de la Gran Plaza y es una de las construcciones destacadas por sus características arquitectónicas y sus diferentes etapas de utilización. Las investigaciones indican que tuvo una historia constructiva prolongada, de al menos tres siglos, lo que permite estudiar la transformación del espacio urbano de Bonampak a través del tiempo.
En su parte superior existe un espacio organizado alrededor de un patio donde se encuentra la Estela 9. Frente a ella se localiza un recinto amplio que habría tenido una cubierta de materiales perecederos, es decir, elementos vegetales o madera que no se conservaron de la misma manera que los basamentos de piedra.
Uno de los aspectos más interesantes de este edificio es la presencia de un pasaje subterráneo que conduce hacia un antiguo nicho donde se encontraba una piedra cilíndrica. La guía arqueológica del INAH interpreta este elemento como una representación relacionada con la ceiba sagrada, árbol que ocupaba un lugar importante en la concepción maya del universo y la conexión entre distintos planos de existencia.
Esta característica hace del Edificio 15 una construcción particularmente interesante, ya que permite estudiar la relación entre la arquitectura, los monumentos y las creencias religiosas. Su posición en el límite norte de la plaza también contribuye a comprender la organización del conjunto ceremonial y sus conexiones con otros sectores de la ciudad.
Edificios 12, 13, 16, 17, 18, 20 y 21
Su presencia demuestra que la ciudad poseía una organización arquitectónica más compleja de lo que podría sugerir la fama de un solo templo.
El Edificio 13 destaca por ser una plataforma alargada que delimita parte de la Gran Plaza. Las plataformas de este tipo podían servir como basamento para habitaciones y otras construcciones, además de establecer límites entre espacios abiertos y edificios. En el caso de Bonampak, algunas estructuras fueron modificadas durante distintas fases de ocupación, por lo que su apariencia actual no siempre corresponde a su forma original.
Los edificios 16, 17 y 18 forman parte del conjunto de construcciones que rodean o acompañan la plaza. Sus basamentos contribuyen a definir el espacio ceremonial y muestran la variedad de soluciones arquitectónicas utilizadas por los constructores mayas. No todos los edificios de la ciudad tenían grandes alturas: muchas veces, las plataformas bajas y extensas eran fundamentales para sostener construcciones, delimitar patios y organizar la circulación.
Los edificios 20 y 21 también aparecen identificados en el plano arqueológico del sitio. Para describir su función con precisión es necesario distinguir lo que se conoce de su ubicación y forma de aquello que sigue sujeto a investigación. La numeración de una estructura no significa, por sí misma, que se conozcan con certeza sus actividades originales.
Estas construcciones permiten reconocer que Bonampak no fue únicamente un lugar de templos y pinturas. Su arquitectura incluía plataformas, edificios auxiliares y espacios de diferentes dimensiones, que formaban parte de una organización urbana desarrollada a lo largo de varios siglos.
Estelas
Monumentos de piedra que representan gobernantes y acontecimientos importantes mediante figuras talladas e inscripciones jeroglíficas. En Bonampak constituyen una parte fundamental del patrimonio arqueológico, pues permiten estudiar la historia política, las ceremonias y las formas de representación del poder durante el periodo Clásico.
Estela 1
Es uno de los monumentos más importantes de la Gran Plaza. Representa a Chan Muwan II con los atributos propios de un gobernante y constituye una manifestación pública de su autoridad. Su ubicación en el centro monumental hacía que la imagen del gobernante formara parte del espacio donde se desarrollaban actividades colectivas.
La figura tallada y sus elementos simbólicos muestran la importancia de la indumentaria ceremonial, los objetos de poder y la relación entre el gobernante y las creencias religiosas. En la escultura maya, estos elementos no eran simples adornos: ayudaban a comunicar el rango y la legitimidad de la persona representada.
Estela 2
Se encuentra en el sector de la Acrópolis y muestra a Chan Muwan II acompañado por dos mujeres, identificadas en las interpretaciones arqueológicas como su madre y su esposa. La escena se relaciona con un ritual de derramamiento de sangre, práctica religiosa que desempeñaba un papel importante en las ceremonias de la élite maya.
El monumento es relevante porque muestra que los rituales políticos y religiosos podían involucrar a distintos miembros de la familia gobernante. También ofrece información sobre la vestimenta, las posturas ceremoniales y los objetos utilizados durante estas prácticas.
Estela 3
Representa a Chan Muwan II en una escena relacionada con la captura de un prisionero. La imagen expresa la victoria militar y la capacidad del gobernante para someter a sus enemigos. Como ocurre con otros monumentos mayas, la captura de cautivos se presenta como un acontecimiento que reforzaba la posición política del soberano.
Las estelas complementan la información de los murales. Mientras las pinturas ofrecen narraciones con numerosos personajes y acciones, las esculturas de piedra fijan imágenes y acontecimientos en monumentos duraderos, vinculados a lugares específicos del centro ceremonial.
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