
Museo Regional de Guadalajara
La capital jalisciense y su largo recorrido, en una espléndida sede barroca. Los primeros pobladores de la región y los artistas de más renombre del siglo XX, la vida cotidiana de las etnias actuales y las tumbas de tiro de la prehistoria de Occidente, más el arte virreinal mejor logrado.
El Museo Regional de Guadalajara se encuentra en el corazón de la ciudad, en la calle Liceo número 60. Se ubica en el antiguo Seminario Tridentino de San José, construido a finales del siglo XVIII, el cual destaca por su fachada barroca, su patio central y su hermosa escalinata.
El edificio tuvo otros usos a lo largo del tiempo, como cárcel y cuartel durante la Guerra de Independencia, y liceo para hombres a finales del siglo XIX. En 1918 se estrenó como museo, en 1939 se incorporó al Instituto Nacional de Antropología e Historia y en 1976 se reinauguró con una nueva museografía.
Ofrece exposiciones temporales y permanentes, tanto nacionales como internacionales. Su colección es amplia; está compuesta por piezas paleontológicas, arqueológicas, una gran pinacoteca y dos colecciones: histórica y etnográfica. Actualmente se trabaja en una nueva reestructuración, donde se considera un nuevo guion y una museografía nueva, a fin de celebrar su centenario de vida el año 2018.
El edificio del Seminario Tridentino de San José es emblemático de la capital tapatía. Sus orígenes se remontan a 1743, cuando el obispo de Guadalajara, Juan Gómez de Parada, promovió su construcción, y para 1758 ya estaba en funciones. El espacioso y noble inmueble, de fachada barroca, ocupa la manzana ubicada en la esquina noreste de la Catedral, es de planta cuadrangular y tiene dos niveles. En su patio principal se hallan columnas aisladas de orden toscano que rodean el espléndido claustro. La portada principal presenta un nicho con la escultura de san José, la cual está flanqueada por pilastras semicirculares cuyos fustes muestran vides enrolladas. En la parte superior se encuentra labrada el Águila Nacional, emblema traído de la antigua Universidad de Guadalajara en el año de 1939. El segundo patio tiene una magnífica capilla de una sola nave, con un altar de estilo neoclásico y un pequeño coro cuyo acceso es por la planta alta.
Hacia finales de 1810, el colegio resintió los efectos del movimiento de Independencia iniciado por don Miguel Hidalgo. Con motivo de la ocupación de la plaza de Guadalajara por las tropas insurgentes comandadas por José Antonio “el Amo” Torres, fue utilizado como cuartel. Las clases se suspendieron del 26 de noviembre de 1810 al 14 de enero de 1811, tiempo que duró la estancia del padre Hidalgo en esta ciudad. En algún momento fue utilizado también como prisión de españoles, los cuales —se dice—, fueron después sacrificados. Posteriormente, a la salida de Hidalgo, el edificio se convirtió en almacén y cuartel militar de las tropas realistas.
Los orígenes del museo se sitúan en los años 1914-1915, cuando el profesor Ixca Farías se interesó por preservar las obras y objetos de mérito artístico existentes en las iglesias y conventos de Guadalajara. El propio Ixca Farías, después de la entrada a Guadalajara del ejército constitucionalista (8 de julio de 1914), reconoció la necesidad de reunir las obras de arte existentes en las iglesias y casas intervenidas para evitar su destrucción o pérdida. Recordó que, de la Catedral de Guadalajara, gente del pueblo sacó libros y misales para llevarlos a sus casas, pero en aquel momento él no tenía ninguna autoridad para impedir estas acciones.
En su carácter de inspector de obras de arte de Guadalajara, entre 1917 y 1918, Ixca Farías llevó a cabo el inventario de las obras y objetos religiosos de los templos de la ciudad, con la finalidad de reunirlos, en un determinado momento y en un espacio adecuado para su conservación. Esto ocurrió el 10 de noviembre de 1918, con la fundación del Museo de Bellas Artes, hoy Museo Regional de Guadalajara. El acervo se enriqueció a los pocos meses con una importante colección de monedas donadas por el general Manuel M. Diéguez, así como con algunos billetes emitidos por los gobiernos constitucionalistas durante los años 1915-1917.
Durante el largo periodo comprendido entre 1916 y 1980, serán figuras centrales Ixca Farías y José Guadalupe Zuno, quienes como directores dieron al Museo un perfil de institución de cultura. El primero impulsó las bellas artes y el rescate de manifestaciones de la cultura popular, incluidos los grupos indígenas. El segundo, además de ser uno de los fundadores de la Universidad de Guadalajara, fue representante del sentimiento nacionalista en el arte, al promover los trabajos de artistas jaliscienses contemporáneos. Entre sus publicaciones son de interés Las artes plásticas en Jalisco y Don José María Estrada, padre de la Independencia de la pintura mexicana.
Arqueología. Arqlo. Otto Schondübe
Es la segunda sala del recorrido, exhibe las colecciones arqueológicas del Occidente de México.
Es la segunda sala del recorrido, exhibe las colecciones arqueológicas del Occidente de México.
Paleontología. Ing. Federico Solórzano
Es la primer sala, en ella inicia el recorrido por el museo, incluye la colección de huesos de animales prehistóricos.
Es la primer sala, en ella inicia el recorrido por el museo, incluye la colección de huesos de animales prehistóricos.
Pintura Siglo XVII
En la sala Pintura Siglo XVII se exhibe de forma permanente pinturas realizadas en México durante los tres siglos de dominio español, influidas éstas por los estilos de las escuelas europeas de artistas como Rafael Sanzio, Pablo Rubens y Bartolomé Esteban Murillo, entre otros.
En la sala Pintura Siglo XVII se exhibe de forma permanente pinturas realizadas en México durante los tres siglos de dominio español, influidas éstas por los estilos de las escuelas europeas de artistas como Rafael Sanzio, Pablo Rubens y Bartolomé Esteban Murillo, entre otros.
José de Ibarra
En la sala José de Ibarra se exhibe de forma permanente una serie de pinturas realizadas por este gran artista, considerado uno de los pintores mexicanos más importantes del siglo XVIII.
En la sala José de Ibarra se exhibe de forma permanente una serie de pinturas realizadas por este gran artista, considerado uno de los pintores mexicanos más importantes del siglo XVIII.
José de Ibarra (1685-1756) nació en la ciudad de Guadalajara. A los 16 años de edad se trasladó a la ciudad de México y trabajó en el taller de Juan Correa, donde aprendió a preparar lienzos, trazar composiciones y combinar colores. Concluyó su formación artística con los hermanos Rodríguez Juárez y presentó su examen de maestro ante la Comisión del Gremio de Pintores. Durante la primera mitad del siglo XVIII, del taller de José de Ibarra salieron docenas de imágenes religiosas para iglesias de Centro y Sudamérica, por lo que fue reconocido como uno de los "maestros de pintura" de la Nueva España.
Etnografía III
En esta sala se exhiben de forma permanente los complementos económicos del campesinado. Este sector, al no ser autosuficiente, recurre a otras actividades temporales para su sostenimiento, tales como la pesca, la recolección y los trabajos artesanales.
En esta sala se exhiben de forma permanente los complementos económicos del campesinado. Este sector, al no ser autosuficiente, recurre a otras actividades temporales para su sostenimiento, tales como la pesca, la recolección y los trabajos artesanales.
La tierra que cultiva el campesino mexicano está expuesta no solo a los cambios de la naturaleza, sino también a los constantes endeudamientos llegados a través de préstamos, tecnología y mercado. En estas circunstancias, el sostenimiento económico de una familia campesina se torna difícil, ya que el valor monetario de la producción no suele ser suficiente para satisfacer las necesidades primarias y cubrir las deudas que el campesino ha contraído a lo largo del ciclo agrícola. Ante esta situación, el hombre de campo se ve obligado a realizar otras labores sugeridas por las condiciones geográficas del lugar, con la finalidad de completar su economía familiar, sin descuidar, desde luego, los trabajos del agro.
Etnografía IV
Esta muestra ofrece un acercamiento directo con la riqueza cultural del pueblo Wixárika, a través de piezas que reflejan, por un lado, la sencillez de la vida rural, y por otro, la sensibilidad y complejidad de su saber espiritual.
Esta muestra ofrece un acercamiento directo con la riqueza cultural del pueblo Wixárika, a través de piezas que reflejan, por un lado, la sencillez de la vida rural, y por otro, la sensibilidad y complejidad de su saber espiritual. Es uno de los pueblos de México que conservan viva e intacta la tradición ancestral, con un profundo respeto a la vida y la naturaleza que los rodea. La continuidad y permanencia de su forma de vida, así como los sólidos valores de identidad, los han mantenido unidos a lo largo del tiempo.
Historia de Jalisco II
En la sala Historia de Jalisco II se exhibe de forma permanente una serie de objetos que describen el desarrollo histórico de la región durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, de los cuales destacan documentos, pinturas y fotografías.
En la sala Historia de Jalisco II se exhibe de forma permanente una serie de objetos que describen el desarrollo histórico de la región durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, de los cuales destacan documentos, pinturas y fotografías.
La vida independiente del Estado de Jalisco, la Guerra de Reforma, el Porfiriato y la Revolución forman parte de este periodo. Jalisco fue escenario importante en cada uno de esos momentos; asimismo, ahí fue en donde prácticamente se decidió el destino liberal del país. Esta etapa tambien se caracterizó por la consolidación de la nación y la aplicación estricta de sus leyes, así como por sus constantes crisis políticas y por el florecimiento de las artes y la ciencia. Se distinguió, además, por el fortalecimiento de la educación.
Siglo XVIII
En la sala Pintura Siglo XVIII se exhibe de forma permanente pinturas del llamado "Barroco Novohispano", que es un arte mestizo, amalgama de antiguas tradiciones indígenas y occidentales, de gran valor y originalidad.
En la sala Pintura Siglo XVIII se exhibe de forma permanente pinturas del llamado "Barroco Novohispano", que es un arte mestizo, amalgama de antiguas tradiciones indígenas y occidentales, de gran valor y originalidad.
Durante el siglo XVIII, la economía novohispana se consolidó y se reflejó en las grandes realizaciones del arte mexicano. La gran demanda de pinturas religiosas en la Nueva España y otros países americanos, propició el trabajo colectivo en los talleres de los artistas más reconocidos de la época: Miguel Cabrera, Diego de Cuentas y José de Alzibar, entre otros. Los pintores de este periodo defendieron los derechos de su gremio para dar instrucción en el arte de la pintura, por lo que fundaron una asociación, a la cual titularon La Maravilla Americana, semejante a las que empezaban a establecerse en Europa. Posteriormente, solicitaron al rey de España, autorización para abrir una academia mexicana de pintura.
- DirecciónBeatriz Domínguez Plazamrguadalajaradireccion@inah.gob.mx+52 (33) 3613 27 03Comunicación EducativaEdith Márquez Ruelasmrguadalajaravisitas@inah.gob.mx+52 (333) 613 27 03





