
Huandacareo La Nopalera
Asentamiento típico del área del lago de Cuitzeo en su origen, se convirtió en un lugar de índole pública para la administración del Señorío Tarasco, la impartición de justicia, la celebración de rituales y el enterramiento de líderes, por lo que no albergó una gran población.
Huandacareo o La Nopalera está emplazado sobre una loma al noroeste del lago de Cuitzeo. Una de sus características principales es que, para su construcción, fue necesario acondicionar el suelo mediante muros de contención, así como mover una significativa cantidad de material de relleno. Se trata de un destacado ejemplo de aprovechamiento del terreno, pues los muros que se observan, sobre todo en el sector suroeste, aunque parecieran no tener sentido, evitan que la superficie así obtenida no colapse por el peso. Todo ello implica, además, que para la obtención de estos espacios fue preciso movilizar una cantidad importante de mano de obra.
A partir de los trabajos arqueológicos, se ha establecido que la zona tuvo al menos dos momentos de ocupación, ambos muy distintos entre sí. Durante el primer periodo, La Nopalera fue un típico asentamiento del lago de Cuitzeo, es decir, un poblado pequeño que no se encontraba ligado a un señorío o ciudad que concentrara el poder en la región. No obstante, en el sitio observamos elementos que nos indican la adopción de elementos arquitectónicos del Bajío, como el patio hundido y diversas cerámicas decoradas. Asimismo, en las tumbas localizadas en el sector suroeste se descubrieron cerámicas con decoración y motivos de inspiración teotihuacana, y algunos de los individuos ahí sepultados estaban ataviados como personajes de esa gran urbe del centro de México. Lo anterior indica que la región era un crisol donde convivían diferentes tradiciones culturales, pero manteniendo una identidad propia.
Ya entrado el segundo milenio, La Nopalera funge como un sitio administrativo del Señorío Tarasco. A partir de ese momento se observan una serie de modificaciones en los espacios y formas de sepultar a los muertos, al tiempo que aparecen nuevas tecnologías, como el trabajo del cobre. El registro arqueológico señala que el lugar pasó por un periodo de abandono y posteriormente fue modificado por sus nuevos moradores.
Actualmente cuenta con una Sala de usos múltiples en la que se encuentra un montaje de cedulario informativo sobre la Zona Arqueológica.
- Dirección del Centro INAHMarco Antonio Rodriguez Espinosamarcoa_rodriguez@inah.gob.mx+52 (443) 313 2650
Patio de las tumbas
Uno de los descubrimientos más sobresalientes en el sitio de La Nopalera es su arquitectura funeraria.
Uno de los descubrimientos más sobresalientes en el sitio de La Nopalera es su arquitectura funeraria. Los trabajos de excavación permitieron encontrar una serie de enterramientos que son clave para entender la ocupación de La Nopalera. El llamado Patio de las Tumbas está localizado en el extremo suroeste del patio hundido. Aquí, se excavaron alrededor de siete tumbas construidas a partir de bloques de cantera trabajada y recubiertas con grandes lajas que sirvieron de techumbre. Al menos seis tumbas correspondían a individuos sepultados de forma individual que estaban acompañados de una suntuosa ofrenda cerámica y artefactos como metates, piezas de obsidiana negra, objetos de concha, etc. Inicialmente se pensó que estos entierros eran contemporáneos a Tzintzuntzan; sin embargo, estudios recientes señalan que pertenecen a un periodo previo al señorío tarasco, entre los años 200 y 500. En la parte superior de las sepulturas fueron colocados varios entierros directos es decir sin ninguna construcción especial para colocar los cuerpos acompañados de objetos con una clara filiación tarasca. Esta acción no sólo indica un cambio radical en los patrones funerarios, sino que marca por completo el establecimiento del poder de Tzintzuntzan en la región de Cuitzeo.
Área de petrograbados
En el sector sur del sitio existe un afloramiento de rocas donde se localizaron varios petrograbados con diversas representaciones de puntos, espirales y algunos otros motivos abstractos.
En el sector sur del sitio existe un afloramiento de rocas donde se localizaron varios petrograbados con diversas representaciones de puntos, espirales y algunos otros motivos abstractos. De este conjunto destacan los restos de una cruz punteada, elemento que al parecer tenía una finalidad calendárica.
Patio hundido y edificios adyacentes
Este tipo de espacios arquitectónicos se caracterizan por ser el eje sobre el cual se distribuyen varias construcciones.
Este tipo de espacios arquitectónicos se caracterizan por ser el eje sobre el cual se distribuyen varias construcciones. En La Nopalera, el patio hundido sigue el mismo patrón que apareció en la vecina región del Bajío durante los años 100-900, esto es, un espacio rodeado por una estructura perimetral y que además carece de un altar central. Los trabajos que realizó la arqueóloga Angelina Macías en los años ochenta del siglo XX, permitieron conocer que la superficie de este espacio tenía un empedrado burdo a 1.30 m por debajo de la banqueta perimetral. Hacia los flancos norte y sur del patio están las escalinatas de acceso, y había otra en el extremo oeste del patio que no es posible ver porque fue tapada durante el periodo de ocupación tarasca.
La arqueóloga Angelina Macías también descubrió en aquella época 35 entierros con elementos de filiación tarasca. Aunque no presentaron un patrón, sí se determinó que fueron dispuestos dentro del relleno, por lo que se infiere que formaban parte de una ofrenda relacionada con la edificación del nuevo templo. Asimismo, se encontraron varios miembros y cráneos que muestran prácticas de mutilación y decapitación. De acuerdo con la Relación de Michoacán, al ser construido un templo era costumbre sacrificar a algunas personas, generalmente cautivos.
Petrograbado de la Cruz Punteada
Se compone de dos ejes que cruzan dos círculos concéntricos, trazados mediante pequeñas oquedades en la piedra. La orientación de los ejes sigue generalmente los puntos cardinales con muy pocos grados de desviación.
Se compone de dos ejes que cruzan dos círculos concéntricos, trazados mediante pequeñas oquedades en la piedra. La orientación de los ejes sigue generalmente los puntos cardinales con muy pocos grados de desviación. De esta manera se representaba el “cosmos mesoamericano”, es decir los cuatro rumbos y el centro. La presencia de este petrograbado en La Nopalera data del primer periodo de ocupación del sitio.
Centro de control administrativo
Originalmente se pensó que se trataba de un espacio donde vivía la élite de La Nopalera, pues consta de una serie de cuartos en los que el material arqueológico no fue tan abundante. Hoy se propone que esta área corresponde a una etapa de ocupación intermedia del sitio.
Originalmente se pensó que se trataba de un espacio donde vivía la élite de La Nopalera, pues consta de una serie de cuartos en los que el material arqueológico no fue tan abundante. Hoy se propone que esta área corresponde a una etapa de ocupación intermedia del sitio.
Área de Sacrificios o Pozo 1
Esta franja de tierra se encuentra en el costado oeste del Patio hundido. Aquí se localizaron 35 entierros con elementos de filiación tarasca, así como varios miembros y cráneos que indican prácticas de mutilación y decapitación.
Esta franja de tierra se encuentra en el costado oeste del Patio hundido. Aquí se localizaron 35 entierros con elementos de filiación tarasca, así como varios miembros y cráneos que indican prácticas de mutilación y decapitación.
Plaza Este
Dentro de la tradición religiosa mesoamericana las plazas jugaron un papel importante, debido a que en ellas podían desarrollarse diversas actividades, entre otras, la congregación de personas durante las celebraciones religiosas.
Dentro de la tradición religiosa mesoamericana las plazas jugaron un papel importante, debido a que en ellas podían desarrollarse diversas actividades, entre otras, la congregación de personas durante las celebraciones religiosas. La Plaza Este ocupa un lugar central en la conformación de la última etapa del sitio. La escalinata, localizada en la fachada oeste del Montículo 2, es señal de que en algún momento el templo estuvo relacionado con la plaza, y se infiere que eran parte del mismo conjunto arquitectónico. La relación entre plaza y templo es común en sitios como Ihuatzio y Tzintzuntzan.
Edificio de planta mixta (Estructura circular)
Está ubicada en el extremo norte del Patio hundido. El edificio está compuesto por una plataforma mixta, esto es, por una planta circular hacia el norte, y otra más de forma rectangular localizada en dirección al Patio hundido.
Está ubicada en el extremo norte del Patio hundido. El edificio está compuesto por una plataforma mixta, esto es, por una planta circular hacia el norte, y otra más de forma rectangular localizada en dirección al Patio hundido. Aunque esta construcción mantiene semejanzas con las yacatas de la arquitectura tarasca, no lo es en sus proporciones. Cabe precisar que este mismo tipo de edificios han sido reportados en las cercanías de Salamanca, en el actual estado de Guanajuato.
Templo del Montículo 2
Al interior de este espacio fueron localizados restos de un recubrimiento de barro quemado con huellas de carrizo, material sumamente común en la región. En la parte exterior del templo se descubrió una construcción que ha sido interpretada como un adoratorio.
Al interior de este espacio fueron localizados restos de un recubrimiento de barro quemado con huellas de carrizo, material sumamente común en la región. En la parte exterior del templo se descubrió una construcción que ha sido interpretada como un adoratorio.





