Atzompa
La Zona Arqueológica de Atzompa constituye un importante centro zapoteco relacionado estrechamente con Monte Albán. Su arquitectura monumental, plazas, palacios, juegos de pelota, tumbas y manifestaciones artísticas permiten reconstruir distintos aspectos de la organización social, política, económica y religiosa de sus habitantes. La existencia de tres juegos de pelota y de complejos palaciegos demuestra la importancia social y ceremonial del asentamiento, mientras que las tumbas y pinturas murales proporcionan información sobre las creencias y prácticas funerarias.
Es uno de los sitios arqueológicos más importantes de Oaxaca y constituye un testimonio destacado del desarrollo de la civilización zapoteca en los Valles Centrales. Se localiza en el municipio de Santa María Atzompa, sobre el cerro El Bonete, a aproximadamente cuatro kilómetros de Monte Albán. Su posición geográfica y su relación arquitectónica con Monte Albán permiten comprender que Atzompa formó parte de un amplio sistema urbano, político y ceremonial desarrollado por los zapotecos.
El asentamiento alcanzó especial importancia entre aproximadamente los años 650 y 850 d. C., durante las etapas tardías de Monte Albán. Durante este periodo se construyeron y modificaron numerosos edificios monumentales, plazas, palacios, espacios ceremoniales y juegos de pelota. La magnitud de estas construcciones evidencia la existencia de una sociedad organizada jerárquicamente, con autoridades capaces de coordinar grandes cantidades de trabajadores y recursos.
Uno de los principales rasgos de Atzompa es su arquitectura monumental. Debido a que el asentamiento fue construido sobre el cerro El Bonete, sus habitantes tuvieron que modificar el terreno mediante terrazas y plataformas para establecer los diferentes espacios urbanos. Esta adaptación de la topografía permitió crear plazas y edificios que, además de cumplir funciones prácticas, tenían una importante dimensión política y ceremonial. La ubicación elevada también proporcionaba un amplio dominio visual sobre el paisaje, particularmente hacia el Valle de Etla.
Entre los espacios más importantes se encuentra la Plaza A, localizada en la parte superior del asentamiento. Esta plaza fue construida mediante la nivelación artificial del terreno y está rodeada por diversos edificios. En su parte central se encuentra un pequeño adoratorio, lo que demuestra la importancia de las actividades rituales dentro de la organización del espacio. La disposición de los edificios alrededor de la plaza refleja una planificación urbana compleja y una concepción del espacio relacionada con las prácticas religiosas y políticas.
Otro elemento sobresaliente de Atzompa es la presencia de tres juegos de pelota. El más grande tiene aproximadamente 45 metros de longitud y 22 metros de ancho. La existencia de varias canchas dentro del mismo asentamiento constituye una característica significativa, pues evidencia la importancia que tuvo esta actividad en la sociedad zapoteca. En Mesoamérica, el juego de pelota no era simplemente una actividad recreativa: también podía estar vinculado con ceremonias religiosas, representaciones simbólicas, relaciones de poder y acontecimientos políticos.
Las diferentes dimensiones y ubicaciones de los juegos de pelota de Atzompa permiten plantear que no todos tuvieron necesariamente la misma función. Algunos pudieron estar relacionados con actividades públicas y ceremoniales, mientras que otros estuvieron vinculados con sectores residenciales de mayor estatus. De esta manera, las canchas proporcionan información tanto sobre las prácticas religiosas como sobre la organización social del asentamiento.
Atzompa también cuenta con importantes conjuntos palaciegos, entre los que destacan la Casa de Oriente y la Casa de los Altares. Estos complejos están formados por numerosas habitaciones organizadas alrededor de patios. Sus características arquitectónicas indican que estuvieron asociados con grupos sociales de elevada posición. La presencia de grandes residencias dentro de un asentamiento arqueológico permite estudiar la existencia de diferencias sociales y la concentración del poder en determinados sectores de la población.
La Casa de los Altares presenta además elementos relacionados con Cocijo, una de las principales deidades de la tradición zapoteca, vinculada con la lluvia y el agua. La presencia de representaciones religiosas dentro de los espacios arquitectónicos demuestra la estrecha relación existente entre religión, vida cotidiana y poder. Para los zapotecos, las fuerzas naturales tenían una importancia fundamental, especialmente aquellas relacionadas con la lluvia y la agricultura.
Otro espacio de gran relevancia es el Edificio Funerario, en el que se descubrieron varias cámaras funerarias. Una de ellas conserva restos de pintura mural. Las tumbas y sus características arquitectónicas proporcionan información sobre las prácticas funerarias y las concepciones religiosas de los antiguos habitantes. La construcción de espacios funerarios elaborados también puede reflejar diferencias de estatus entre los individuos enterrados.
Las pinturas murales encontradas en este contexto son especialmente importantes porque conservan elementos geométricos y colores como el rojo. Este tipo de manifestaciones artísticas constituye una fuente fundamental para investigar las creencias religiosas y las concepciones zapotecas sobre la muerte, el mundo sobrenatural y el destino de los individuos después de la vida.
Las canteras tuvieron igualmente una función importante. La disponibilidad de piedra en el cerro permitió obtener materiales para la construcción de edificios, plataformas y muros. La extracción y transformación de la piedra requerían conocimientos técnicos y organización del trabajo. El aprovechamiento de los recursos disponibles en el entorno muestra la capacidad de los habitantes para adaptar la construcción de la ciudad a las características naturales del territorio.
La relación entre Atzompa y Monte Albán es uno de los aspectos centrales para interpretar el sitio. Atzompa se desarrolló durante una etapa en la que Monte Albán continuaba siendo un importante centro político y cultural de los Valles Centrales. Su proximidad y sus características arquitectónicas indican una relación estrecha entre ambos asentamientos. Atzompa puede entenderse como parte del complejo urbano asociado con Monte Albán y como un espacio en el que se desarrollaron actividades residenciales, ceremoniales y posiblemente administrativas vinculadas con sectores de alto rango.
Esta relación también permite comprender la expansión territorial y urbana de Monte Albán. La construcción de un conjunto monumental en la cima del cerro El Bonete implicó una importante inversión de trabajo y recursos. Por ello, Atzompa constituye una evidencia de la capacidad de la sociedad zapoteca para transformar el paisaje y crear espacios urbanos adaptados a sus necesidades políticas y religiosas.
La investigación arqueológica de Atzompa se intensificó a partir de 2007, cuando comenzaron trabajos sistemáticos de excavación, restauración, conservación y análisis de materiales. Estas investigaciones permitieron conocer mejor la organización del sitio y recuperar información sobre sus estructuras y habitantes. Posteriormente, la zona arqueológica fue abierta al público en 2012, lo que permitió incorporar Atzompa a los espacios de divulgación del patrimonio arqueológico de Oaxaca.
Plaza A
Se localiza en la parte más alta de Atzompa. Su patio central posee una planta cuadrada (mide más 50 m por lado) y está nivelada de manera artificial.
Se localiza en la parte más alta de Atzompa. Su patio central posee una planta cuadrada (mide más 50 m por lado) y está nivelada de manera artificial. Los edificios que la delimitan (1, 2, 3 y 4) están orientados hacia los cuatro puntos cardinales. En la parte central se encuentra el adoratorio, una construcción ritual-ceremonial similar a los descubiertos en la plaza principal y el patio hundido de Monte Albán. Este adoratorio, también de planta cuadrada, tiene 13 m por lado y 1 m de altura, en medio es posible observar una subestructura en forma de cruz, probablemente una tumba inconclusa.
Edificio 1: Se localiza al norte de la Plaza A y consiste en una gran plataforma con una longitud este-oeste de 90 m y sur-norte de 60 m aproximadamente; su altura es de 11 m respecto al nivel de la plaza. Sobre esta base se desplanta una estructura en forma de L, en cuya cima se identifican un templo en el centro y diferentes elevaciones de otras estructuras arquitectónicas.
Edificio 2: Plataforma de planta rectangular ubicada al este, de 30 m de largo por 6 m de ancho aproximadamente, que tal vez fue el acceso directo hacia la Plaza. Cuenta con escalinatas en las fachadas este y oeste, y en la cima hay una gran plataforma en la que no se encontró ningún elemento arquitectónico, sólo restos de muros cajón.
Edificio 3: Ubicado al sur de la plaza, la planta de este edificio tiene forma de T invertida y mide 30 m de largo por 10 m de ancho. Las escalinatas, de unos 3 m de altura, se localizan en la cara norte. En la parte elevada se observan restos de un posible templo.
Edificio 4: Cierra el extremo oeste de la plaza, es de planta cuadrangular y tiene 6 m de altura. Las escalinatas se encuentran en la cara este y en él se observan dos etapas constructivas.
Plaza B
Sobresale el Edificio 6 o Edificio Funerario, ya que aquí se encontró una tumba con tres cámaras funerarias, una de ellas con pintura mural. Este espacio se encuentra cerrado al público por motivos de conservación.
Sobresale el Edificio 6 o Edificio Funerario, ya que aquí se encontró una tumba con tres cámaras funerarias, una de ellas con pintura mural. Este espacio se encuentra cerrado al público por motivos de conservación.
Edificio 6 (Edificio Funerario): tiene forma cuadrangular, mide más de 20 m por lado y su altura promedio es de 6 m. En la cima se levantó un pequeño templo con piso de estuco del que sólo quedan los arranques de los muros de piedra, una banqueta y huellas de columnas. Al interior se encuentra un conjunto de tres cámaras funerarias desarrolladas verticalmente y comunicadas por una enorme escalinata de nueve peldaños. Su arquitectura es rica y variada debido a que presenta sistemas de techos abovedados y planos, jambas y dinteles; en una de las cámaras hay una exquisita pintura mural, donde destacan las formas geométricas —probablemente alegorías del juego de pelota— y el color rojo, relacionado con el inframundo.
Edificio 7: Se localiza al este de la plaza, aunque por el momento no ha sido excavado, por lo cual únicamente se aprecia como un montículo.
Edificio 8: Es una plataforma rectangular de doble fachada que delimita las Plazas B y C, por lo que se piensa que tuvo la función de restringir el acceso de un lugar a otro. En cada lado tiene largas escalinatas con anchas alfardas. En la parte superior de los extremos se aprecian cimientos de muros y pisos estucados, que pertenecieron tal vez a pequeños templos enfrentados.
Casa de los Altares: Es una residencia de alto estatus, al igual que la Casa de Oriente. Seguramente albergó a familias de alto rango. La Casa de los Altares consta de un patio hundido de planta cuadrada, rodeado por una banqueta, 18 habitaciones y tres pasillos a los que se accede por cuatro escalinatas ubicadas en cada uno de los lados; el acceso principal es lateral. La construcción fue hecha con piedra cortada y adobe, mezcla de cal y arena, estuco y aplicaciones de color rojo de origen mineral.
Plaza C
Es una plaza abierta que colinda con la Plaza B y mira hacia la parte sur de la gran capital, Monte Albán.
Es una plaza abierta que colinda con la Plaza B y mira hacia la parte sur de la gran capital, Monte Albán.
Área del horno: EI hallazgo de un horno hecho de adobe y piedra para la cocción de cerámica, y junto a éste una variedad de ollas de gran tamaño, muestra una las actividades exclusivas de los habitantes de esta residencia. El horno, cuyas troneras o rejas de cocción se encuentran intactas, es idéntico en forma y tamaño a los utilizados hasta hoy en Atzompa, lo que nos permite documentar la continuidad histórica de la producción de cerámica, pues al parecer ha sido una larga tradición familiar que se inició en la época prehispánica. Se presenta una recreación, dado que el hallazgo original se encuentra a 2.5 m de profundidad.
Residencias Este y Oeste: Se les considera el área de servicio de la Casa de Altares, pues además de ubicarse a un lado de ella, se encontraron evidencias de una intensa actividad doméstica; la arquitectura y los acabados son de menor calidad que los de la Gran Residencia. Se trata de espacios cuadrados alrededor de un pequeño patio central. La cantidad de ceniza y carbón encontrados indican que estos lugares se usaron para la preparación de alimentos, seguramente para la casa principal.
Las Canteras: La región del Valle de Oaxaca posee grandes concentraciones de depósitos sedimentarios bajo la superficie. Esta situación fue aprovechada por los constructores para explotar los afloramientos de roca madre, es decir, del propio cerro. La roca que era extraída fue usada como materia prima para construir los núcleos o partes internas de los edificios, logrando así darles mayor soporte.
A diferencia de otras antiguas ciudades, en Monte Albán y Atzompa se disponía de afloramientos rocosos cercanos, por lo que pudieron agilizar la extracción y el traslado de la piedra al lugar donde sería usada, disminuyendo así el tiempo de construcción y el esfuerzo humano invertido. Todo el trabajo que implica la extracción, tallado y traslado de la piedra fue motivo de una organización especial en gremios controlados por el estado zapoteco.
Casa de Oriente
Posee un patio hundido de planta cuadrangular, rodeado por cuatro plataformas con taludes (muros inclinados) y tableros (muros verticales) de gran calidad, sobre las que se desplantaban las habitaciones.
Posee un patio hundido de planta cuadrangular, rodeado por cuatro plataformas con taludes (muros inclinados) y tableros (muros verticales) de gran calidad, sobre las que se desplantaban las habitaciones. Los muros de éstas estaban hechos con adobe y bloques de piedra cortada, recubiertos con una capa de estuco grueso. Cada uno de los lados de esta plataforma presenta una delicada y magistral cornisa (parte que sobresale del edificio en el punto superior) de piedra. En esta residencia se encontró lo que parece ser un temazcal, es decir, una pequeña construcción que servía como baño de vapor.
Edificio 16
Se ubica al norte de la Casa de Oriente. Su planta tiene forma de T invertida y cuenta con escalinatas del lado sur limitadas por alfardas. En la parte superior existen restos de un posible templo.
Se ubica al norte de la Casa de Oriente. Su planta tiene forma de T invertida y cuenta con escalinatas del lado sur limitadas por alfardas. En la parte superior existen restos de un posible templo.
Juego de Pelota
El juego de pelota prehispánico fue uno de los elementos más significativos en la estructura urbana de los pueblos mesoamericanos.
El juego de pelota prehispánico fue uno de los elementos más significativos en la estructura urbana de los pueblos mesoamericanos. Relacionado directamente con el poder político y religioso, se practicaba con una pelota de hule que se golpeaba con distintas partes del cuerpo, excepto las manos.
De las seis canchas documentadas en el polígono de Monte Albán -el cual abarca los tres cerros de Atzompa, Monte Albán y el Gallo-, la de Atzompa es la más grande; tiene casi 45 m de largo por 22 m de ancho, su orientación es norte-sur y desde una perspectiva aérea presenta la característica forma de I latina. En las esquinas noreste y suroeste existen nichos en los que posiblemente colocaron esculturas de los dioses a quienes dedicaban las contiendas. Este juego de pelota es un espacio ritual aparentemente público, dado que las canchas más pequeñas de este sitio sugieren un uso privado.
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