Toluquilla
Localizada al sur de la Sierra Gorda, esta ciudad estuvo ocupada desde 400 a.C. hasta poco antes de la Conquista. Extractores y trabajadores de minerales, influidos por distintas culturas, dejaron impresionantes construcciones en la zona.
Toluquilla se asienta sobre un cerro rodeado casi en su totalidad por cañadas, lo que se traduce en una posición estratégica para el control de la circulación. Asimismo, la importancia de este sitio se atribuye en buena medida a los recursos minerales que existen en su cercanía.
La parte alta fue modelada con rellenos y excavaciones para formar superficies planas a diferentes niveles y sobre ellas construir un poblado de dimensiones medianas. Las edificaciones siguieron el eje norte-sur del cerro. En la cima se situó la mayor parte de ellas: cuartos, plazas y templos distribuidos alrededor de cuatro juegos de pelota. Al sur y el oeste del cerro se levantaron terrazas donde erigieron habitaciones.
La primera referencia del sitio se encuentra en una edición de 1838 del diario El Sol de México. Sin embargo, fue entre 1870 y 1880 cuando pintores, viajeros y, sobre todo, ingenieros de minas reportaron su existencia. En su mayoría, los visitantes se mostraron maravillados frente a lo que vieron y, dado que no eran especialistas, compararon las construcciones con aquellas de las antiguas Grecia o Roma, al grado de hablar de fortalezas amuralladas, fortines y atalayas.
La naciente arqueología del siglo XX promovió una visita a Toluquilla. En 1931 llegó el primer arqueólogo, Eduardo Noguera, quien pronto desmintió el carácter militar atribuido por aquellos ingenieros y concluyó que el sitio tenía relación con Teotihuacán y Tula, además de ser un punto intermedio entre las culturas del Golfo y el centro del país.
Como parte del recién creado Centro INAH en Querétaro, la arqueóloga Margarita Velasco trabajó en Toluquilla dos periodos: primero, durante cuatro meses de 1987 y 1988, y posteriormente, en 2010. A esta especialista se le atribuye la interpretación de la palabra Toluquilla, vocablo híbrido del náhuatl toloa, verbo que describe la acción de jorobarse, y la partícula castellana illa. De acuerdo con la arqueóloga, además, Las Ranas es el sitio de mayor tamaño en la región, mientras que Toluquilla es un sitio secundario e inacabado.
Desde 1996 hasta la actualidad, el INAH mantiene de manera ininterrumpida un proyecto de investigación en Toluquilla, a cargo de la arqueóloga Elizabeth Mejía Pérez Campos. Esto ha permitido no sólo obtener una gran cantidad de materiales, sino la datación con carbono 14 y el análisis de ADN. Hoy se sabe que este pueblo con 200 monumentos —el de mayor tamaño en el estado de Querétaro— se especializó en el conocimiento, búsqueda y aprovechamiento de los minerales. Los pobladores hurgaron primero en pequeños orificios y, al paso de los años, excavaron minas subterráneas con túneles serpenteantes que siguen las vetas, además de galerías y algunos tiros. Entre los minerales destacan dos pigmentos minerales de color rojo: el almagre (óxido de hierro) y, sobre todo, el cinabrio (sulfuro de mercurio). Este último fue ampliamente usado por los olmecas, los mayas y los teotihuacanos para cubrir los cadáveres de los gobernantes y después enterrarlos. Se ha comprobado que el cinabrio combinado con óxido se utilizó también para pintar los muros exteriores y los murales al interior de las habitaciones, así como para cubrir vasijas y otros objetos que se colocaban junto a los muertos.
Toluquilla está muy bien conservada. Incluso antes de las excavaciones arqueológicas era posible recorrer sus calles, callejones y los espacios de las puertas. La visita en la actualidad comprende el vestíbulo, el primer juego de pelota, un conjunto habitacional, el área de la magueyera y el segundo juego de pelota. A partir de este punto, el sitio se encuentra enmontado y cubierto por el derrumbe de cinco siglos, de manera que la parte explorada abarca alrededor 40 por ciento del pueblo antiguo.
- Dirección del Centro INAHRosa María Estela Reyes Garciarosaestela_reyes@inah.gob.mx+52 (442) 245 5205Administración de la Zona Arqueológico y Museo de SitioArmando Bahena Quintanaabahena.qro@inah.gob.mx+52 (442) 212 2036, ext. 30801
Magueyera
El nombre de esta área, ahora muy limpia, obedece a que las habitaciones ahí construidas fueron desmontadas para plantar magueyes destinados a la producción de pulque. Gracias a que el trazo urbano del pueblo era continuo, todavía es posible observar restos de tales habitaciones.
El nombre de esta área, ahora muy limpia, obedece a que las habitaciones ahí construidas fueron desmontadas para plantar magueyes destinados a la producción de pulque. Gracias a que el trazo urbano del pueblo era continuo, todavía es posible observar restos de tales habitaciones.
Templo o Edificio 57
De planta rectangular, se compone de dos cuerpos. El primero es una banqueta baja que lo rodea con una escalinata sencilla al frente y un corredor enlajado en la parte posterior, el cual brinda continuidad a través de una plataforma que contenía varias habitaciones muy bajas.
De planta rectangular, se compone de dos cuerpos. El primero es una banqueta baja que lo rodea con una escalinata sencilla al frente y un corredor enlajado en la parte posterior, el cual brinda continuidad a través de una plataforma que contenía varias habitaciones muy bajas. El segundo cuerpo presenta una cornisa en saledizo; sus escalinatas tuvieron alfardas laterales.
Conjunto habitacional
Al sur del vestíbulo se localiza esta área, que inicia con una plaza donde se encuentra una calle que conduce a diferentes cuartos, varios con pequeños altares que posiblemente funcionaron para el culto religioso.
Al sur del vestíbulo se localiza esta área, que inicia con una plaza donde se encuentra una calle que conduce a diferentes cuartos, varios con pequeños altares que posiblemente funcionaron para el culto religioso.
Edificio 18: Durante su exploración se descubrió el vano de la puerta, el cual fue restituido.
Edificio 31: En la esquina noreste se halla un muro de 2.30 m de altura, con una angosta laja que sobresale; a este detalle arquitectónico se le ha denominado ixtapaltete, una moda imitada de Teotihuacán.
Edificio 33: Aquí se observan dos épocas de construcción. La más antigua, cercana a la puerta, mantuvo una escalinata recta, y en sus laterales se adicionaron dos más en semicírculo, elemento característico de las construcciones de la Sierra Gorda. La segunda etapa, edificada sobre la anterior, se diferencia por las escalinatas rectas.
Edificio 15
Es de planta rectangular y cuenta con tres cuerpos. Las escalinatas tienen una huella muy angosta, ya que eran más ornamentales que funcionales. Solamente en el segundo cuerpo resalta el empleo de alfardas.
Es de planta rectangular y cuenta con tres cuerpos. Las escalinatas tienen una huella muy angosta, ya que eran más ornamentales que funcionales. Solamente en el segundo cuerpo resalta el empleo de alfardas. En este espacio, el basamento tiene una cornisa en saledizo, rasgo que se ha identificado como proveniente de la costa del Golfo de México. Por el lado este se pueden observar las seis etapas de ocupación.
Vestíbulo
Al ascender por la cuesta hasta la caseta de vigilancia, el visitante accede primero a este espacio para su registro y descanso. Después llega a una pequeña plaza rodeada por seis habitaciones.
Al ascender por la cuesta hasta la caseta de vigilancia, el visitante accede primero a este espacio para su registro y descanso. Después llega a una pequeña plaza rodeada por seis habitaciones. De ellas, el Edificio 3 se encuentra restaurado y es posible observar una escalinata recta cubierta por una banqueta y una escalinata semicircular.
Juego de Pelota 1
Este espacio en forma de “I” consta de la cancha limitada en su eje longitudinal por largas construcciones y, al fondo, por el Edificio 15, que lo remata. Destacan los muros laterales, donde se advierte la ausencia de marcadores.
Este espacio en forma de “I” consta de la cancha limitada en su eje longitudinal por largas construcciones y, al fondo, por el Edificio 15, que lo remata. Destacan los muros laterales, donde se advierte la ausencia de marcadores.
Juego de Pelota 2
Ubicado al sur, se compone de una cancha rodeada por dos largas construcciones de perfil casi vertical, no tan conservadas como en la primera cancha. Al sur, un templo remata el espacio, mientras que al oeste hay dos temazcales, uno en cada extremo de la cancha, así como un corredor lateral.
Ubicado al sur, se compone de una cancha rodeada por dos largas construcciones de perfil casi vertical, no tan conservadas como en la primera cancha. Al sur, un templo remata el espacio, mientras que al oeste hay dos temazcales, uno en cada extremo de la cancha, así como un corredor lateral. En exploraciones recientes los marcadores se localizaron en el piso, no empotrados en la pared, como en otras canchas para el juego de pelota. Estaban en el eje longitudinal y dividían el espacio profano del sagrado. Los rituales sagrados que rodeaban el juego están en proceso de investigación.


