
Museo "Jorge R. Acosta"
En Tula trabajó el arqueólogo Jorge R. Acosta (1904-1975), descubridor de los Atlantes y otros testimonios. El museo recrea la antigua Tollan Xicocotitlan: la escultura y cerámica, las estelas, ofrendas y dioses (Quetzalcóatl, Tezcatlipoca), y la numerosa población, heredera de Teotihuacán.
Da testimonio de los trabajos que realizó en esta importante zona, a lo largo de casi 20 años, el arqueólogo mexicano Jorge R. Acosta. Abrió sus puertas con nuevas instalaciones en noviembre de 1982. El diseño del edificio, de una sola planta, presenta un panorama histórico-cultural del origen, desarrollo y decadencia de los toltecas y la ciudad arqueológica de Tollan Xicocotitlan ("lugar de tules cerca del lugar –o cerro– de los jicotes"), a través de cinco secciones temáticas cuyo el recorrido se realiza en forma de "U" natural.
La primera área muestra un panorama de la ubicación de la ciudad arqueológica, su extensión y principales sitios de captación, así como los talleres de lítica tallada. La segunda hace referencia a los principales conjuntos cerámicos descubiertos en la región, comenzando con una diversidad de finas vasijas que pertenecen a la fase Coyotlatelco (quizá "donde la tierra se preña de cascabeles"). La tercera está dedicada al arte escultórico en piedra y cantera, con piezas sobresalientes como atlantes, pilares, chacmooles, estelas, portaaltares, portaestandartes antropomorfos y zoomorfos, bases de columna, lápidas, almenas, molduras de banquetas, cajas de ofrenda, y figuras antropomorfas y zoomorfas. La cuarta área se ocupa de los dioses y las unidades habitacionales que se han excavado. Finalmente, en la quinta es posible apreciar diversos aspectos relacionados con los talleres de cerámica y lítica tallada, y también alude a la ocupación azteca que Jorge R. Acosta descubrió sobre las ruinas toltecas.
Sala 1
Aquí se presentan tres esculturas que forman parte de piezas recuperadas en la periferia de la Zona Arqueológica de Tula.
Aquí se presentan tres esculturas que forman parte de piezas recuperadas en la periferia de la Zona Arqueológica de Tula. Así se demuestra la grandeza que tuvo la cultura tolteca en cuanto a la creación de una ciudad con características urbanísticas que llegó a tener una complejidad social y política reflejada en la planeación, orientación y planificación de sus construcciones cívicas, religiosas, administrativas, habitacionales, entre otras.
Sala 2
Esta área se considera la sala introductoria y su finalidad fue para recordar al Arqueólogo Jorge R.
Esta área se considera la sala introductoria y su finalidad fue para recordar al Arqueólogo Jorge R. Acosta como un precursor de las investigaciones en Tula, sin dejar de lado a los exploradores o escritores que también contribuyeron con la historia del sitio como Antonio García Cubas, él fue el primero que en 1873 describe las “ruinas” de la ciudad. El explorador Désiré Charnay en la década de 1880 realizó las primeras excavaciones en el sitio y llevó sus hallazgos a una publicación exhaustiva, y, por último, a Francisco Mújica Diez de Bonilla quien por el año 1933 comenzó un levantamiento de dibujos de las excavaciones que había realizado Charnay, Mújica documentó las piezas que estaban dispersas en las calles y casas de la ciudad moderna de Tula.
Sala 3
Se muestran esculturas en basalto y diversas vasijas que nos llevan a la primera etapa de urbanización que llegó a tener Tula. Después del colapso de Teotihuacan, durante el siglo séptimo de nuestra era, Tula integró a ciertos pueblos dentro de un nuevo sistema cultural.
Se muestran esculturas en basalto y diversas vasijas que nos llevan a la primera etapa de urbanización que llegó a tener Tula. Después del colapso de Teotihuacan, durante el siglo séptimo de nuestra era, Tula integró a ciertos pueblos dentro de un nuevo sistema cultural.
Lo que muestra la sala es el resultado de la síntesis de dos tradiciones culturales diferentes: la cultura urbana precedente de Teotihuacan y otra tradición que probablemente se originó en el bajío, cerca de la periferia norte de Mesoamérica, que llegó a la región de Tula antes del año 700 de nuestra era y se asocia con la cerámica Coyotlatelco Rojo sobre Café, que predomina en Tula Chico.
A través de una serie de láminas se da pauta para decir que la ciudad de Tula perduró por más de cuatro siglos. La primera etapa de su desarrollo urbano se dio a partir del año 650 de nuestra era, cuando se establecieron asentamientos bastante densos y un centro cívico-religioso conocido como Tula Chico. La planificación de este centro permite apreciar una modificación de los terrenos con la construcción de muros de contención para terraplenes donde desplantan una diversidad de edificios de uso administrativo y religioso. En el año 800, ya había una metrópoli en donde la complejidad arquitectónica permitía observar terrazas, plazas, barrios y calles de la ciudad que se extendían sobre cinco o seis km2.
Sala 4
Hay una muestra de diversas esculturas, lápidas y cerámicas que forman parte del auge de la ciudad arqueológica de Tula.
Hay una muestra de diversas esculturas, lápidas y cerámicas que forman parte del auge de la ciudad arqueológica de Tula. Para el 900, el recinto de Tula Grande cuenta con una serie de construcciones como la Pirámide B y C, Palacio Quemado, Palacio Real o Este, Palacio de Quetzalcóatl, Edificios J y K, altar central, Tzompantli, Juego de Pelota 1 y 2.
Sala 5
Esta sala nos introduce a la combinación que se dio entre la arquitectura, cosmovisión y religión de los toltecas. Hay expuestos objetos que sirvieron para ceremonias religiosas y funerarias.
Esta sala nos introduce a la combinación que se dio entre la arquitectura, cosmovisión y religión de los toltecas. Hay expuestos objetos que sirvieron para ceremonias religiosas y funerarias.
Sala 6
Se exhiben una serie de elementos arquitectónicos, uno de los cuales son las almenas en forma de G, tienen un fuste que sirve para empotrarse, talladas en una placa de toba la cual estaba cubierta con estuco.
Se exhiben una serie de elementos arquitectónicos, uno de los cuales son las almenas en forma de G, tienen un fuste que sirve para empotrarse, talladas en una placa de toba la cual estaba cubierta con estuco. La forma en G se atribuye a un caracol cortado transversalmente con acanaladura en su diseño, lo cual se ha interpretado como el símbolo de Venus y se asocia a Tlahuizcalpantecuhtli.
Las almenas toltecas son elementos escultóricos ornamentales de los coronamientos de los pretiles de los templos, de las fachadas de las salas con columnas y de la parte superior del muro norte llamado Coatepantli. Los toltecas se encargaron de convertir la ornamentación, por medio de coronamientos, en una tradición arquitectónica propia del periodo Posclásico, posteriormente se extendió en Mesoamérica, reportándose su uso en los muros del Templo de la Serpiente Emplumada de Xochicalco; en el Templo de Kukulcán en Chichén Itzá, Yucatán; en el sitio Plazuelas en Guanajuato y en el sitio El Cerrito en Querétaro.
Sala 7
Hay una serie de esculturas que se exhiben para mostrar cómo después del abandono de Tula, la ciudad fue saqueada e incendiada, lo cual está representado por las cabezas de esculturas que fueron cercenadas, como ejemplo se tienen las figuras de Chac Mool, las cuales fueron fragmentadas en varios
Hay una serie de esculturas que se exhiben para mostrar cómo después del abandono de Tula, la ciudad fue saqueada e incendiada, lo cual está representado por las cabezas de esculturas que fueron cercenadas, como ejemplo se tienen las figuras de Chac Mool, las cuales fueron fragmentadas en varios pedazos.
Sala 8
Esta sala cuenta con productos del comercio a larga distancia, se incluyen algunos tipos de cerámica Naranja Fino, la obsidiana de Pachuca, Hidalgo y Ucareo, Michoacán, y la turquesa, probablemente extraída en Nuevo México.
Esta sala cuenta con productos del comercio a larga distancia, se incluyen algunos tipos de cerámica Naranja Fino, la obsidiana de Pachuca, Hidalgo y Ucareo, Michoacán, y la turquesa, probablemente extraída en Nuevo México. Del extremo sur de Mesoamérica está la cerámica Nicoya Policroma, producida en Nicaragua o Costa Rica. La cerámica Plumbate Tohil, la cual se ha convertido en un diagnóstico de la presencia tolteca en Mesoamérica y del apogeo de Tula, se trata de una cerámica de comercio, colores naranja o gris de aspecto metálico fabricada en la región del soconusco de la costa de Guatemala y Chiapas .
En relación a la lítica tallada hay una vitrina especial para resaltar cual fue su importancia en la Ciudad de Tula.
Sala 9
Se presentan gráficos para hacer el comparativo arquitectónico y escultórico de Tula con Chichen Itzá.
Se presentan gráficos para hacer el comparativo arquitectónico y escultórico de Tula con Chichen Itzá. Destacando las dos pirámides principales situadas en posición similar; las procesiones esculpidas de pumas y coyotes en las fachadas de la pirámide; las esculturas que combinan atributos de reptil y humanos que aparecen en los relieves de la pirámide (dios Tlahuizcalpantecutli); además de esculturas como atlantitos, Chac Mool, entre otros. Se exhiben materiales de época azteca como son vasijas en negro sobre naranja o rojo sobre negro. Hay figurillas , braseros, materiales en cobre, hueso, maquetas y cuchillos de sacrificio.
- JefeRaúl Guerrero Bustamanteraul_guerrerobustamante@inah.gob.mx+52 (773) 100 36 54





