Es una de las secciones más áridas y peligrosas, pero también emocionantes y pintorescas de El Camino Real, que cruza más de 144 kilómetros del desierto. Se creó esta ruta como un atajo que reducía los días de viaje, evitando el trayecto más difícil del Río Grande; sin embargo, es el tramo más largo sin agua, leña o forraje, bajo un calor sofocante.
A pesar de esos riesgos, la Jornada del Muerto fue una vía principal de comercio y transporte entre México y Nuevo México, ya que, antes de la llegada del ferrocarril, era el único camino para transportar cargas pesadas.
Actualmente, es una de las partes mejor conservadas del sendero; sus sendas, vegetación y profundos arroyos permanecen claramente definidos. Además, a lo largo del trayecto se han instalado exhibiciones interpretativas bilingües.
En medio de las impresionantes vistas panorámicas que ofrece la pendiente, se encuentra el Spaceport America, el nuevo centro de viajes espaciales comerciales.
