Pieza
Virgen del Carmen con las ánimas del Purgatorio
INAH-Mediateca/Enrique Garza
La Tradición señala que la orden carmelita surgió en el Monte Carmelo, cercano a Jerusalén. La regla definitiva fue aprobada en 1245 por el papa Inocencio IV bajo el generalato de san Simón Stok. La regla prescribía los votos de pobreza, castidad y obediencia, así como ayunos y la oración constante. Los frailes carmelitas llegaron a la Nueva España el 18 de octubre de 1585. Se les identifica por su hábito que consiste en una túnica y escapulario color marrón y capa blanca con capucha; llevan los pies desnudos y calzan sandalias de cuero. El escapulario, atributo que caracteriza a esta advocación, se debe a que la Virgen María se le apareció a san Simón Stock, para entregarle un escapulario que traía desde el cielo, prometiéndole: “Quien muera con él, haré con mis ruegos e intercesiones especialísimas, que se salven”. A la izquierda del espectador se observa a santa Teresa de Jesús (1515-1582), quien fundó distintos conventos en España de carmelitas descalzas, y junto a san Juan de la Cruz, encabezó la reforma de su orden. Por sus escritos y sus visiones místicas es considerada Doctora de la Iglesia. A la derecha está san Juan de la Cruz (1542-1591), es el reformador de la orden carmelita. Es considerado Doctor de la Iglesia por sus escritos.
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