Opinión de un experto
Pintura mural del convento de Actopan

En general el convento de Actopan es un edificio complejo que integra todas las manifestaciones artísticas, que en el momento de su creación eran necesariamente integradas como modelo de expresión clásico, aunque el edificio presenta varias etapas constructivas. La época que marca los ideales agustinianos se sitúa entre 1560 y 70, momento en el que el estilo manierista ennoblece al lugar. La arquitectura es de escala mayor: tan solo la altura de la nave de la feligresía es proporcional a dieciséis veces la estatura de una persona. Los edificios eran impactantes por sus amplios espacios y volúmenes masivos. Recios contrafuertes sostienen los elevados muros; al frente una fachada de cantería ricamente esculpida pareciera haber salido de un grabado trazado con mesura purista; al interior de aquellos muros, así como en las bóvedas, se adornan los paños y cielos rasos con pintura regulada.

Una de las manifestaciones más sobresalientes del conjunto de Actopan es la pintura mural, que se descubre en todo el recorrido por el interior del monumento. Podemos ir apreciando trozos inmensos de ornamentación que discurren sobre la dignidad del ser humano, el hecho de saberse un individuo libre a quien se le otorgaba la capacidad de gozar el arte en cualquiera de sus manifestaciones; esta idea fue muy extendida en el Renacimiento y fue heredada a las siguientes generaciones como una conquista intelectual.

Los motivos pictóricos refieren a una dignidad majestuosa como la romana. En las bóvedas de la capilla abierta y del templo vemos pintada una arquitectura ficticia que representa un artesonado con casetones de la orden compuesta; este diseño se identifica con las molduras labradas en los arcos del portal de peregrinos, y en las pilastras de la fachada. Otros elementos influidos por los ideales clasicistas son los grutescos que proliferaban en el siglo XVI; en general son figuras pictóricas que contienen formas mezcladas de animales plantas y artificios, mezclados para formar seres fantásticos; estas formas se pueden localizar en bandas, cenefas o paños que se adaptan a la arquitectura especialmente a la altura de los guardapolvos o coronamiento de los muros, en los corredores del claustro, en los muros del templo y otras salas.

Además de la pintura ornamental, existe otro género pictórico que es el narrativo, en el que se incluyen pasajes o escenarios en los que interviene la figura humana como actor principal. Hacia el exterior del conjunto, en la capilla abierta, la pintura se dirige hacia el pueblo; incluye pasajes de la Biblia mezclados con cuadros de escenográficos que representan los pecados y sus tormentos. Hacia el interior del conjunto, el área estaba restringida a la comunidad monacal. La pintura se dirigía exclusivamente hacia los monjes; entonces en la escalera del claustro fueron pintados varios personajes en actitud pasiva, que leen y meditan las escrituras. Por otra parte, en la sala De profundis, el muro del fondo presenta una pintura que representa los diferentes estados por los que va pasando el monje, durante la carrera de su preparación, como un proceso de elevación espiritual.

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