Opinión de un experto
Arquitectura funeraria y ricas ofrendas
La longeva tradición de construcción de tumbas y el complejo tratamiento a los muertos.

El sitio arqueológico de Tingambato es uno de los pocos que ha sido excavado de manera extensa en Michoacán. Sin embargo, es muy poco lo que aún sabemos de él. Apenas recientemente hemos podido ubicarlo temporalmente de manera más precisa, mediante excavaciones estratigráficas controladas y fechamientos por medio de radiocarbono, que lo ubican temporalmente entre los años 450 y 700.

Con esta información temporal ya podemos entonces pensar que la multicitada presencia de la decoración talud-tablero de influencia teotihuacana debió haber llegado a Tingambato tras el colapso de aquella ciudad, como lo muestran los estudios más recientes, en el año 575, de modo que debemos descartar que es un rasgo directamente teotihuacano como se había supuesto en un principio, sino más bien un eco de dicha metrópoli. Sin embargo, sí tenemos datos que nos indican una contemporaneidad en la ocupación de Tingambato y Teotihuacán, aunque los materiales arqueológicos que los pueden vincular son nulos hasta el momento.

Entre sus edificios principales destacan dos basamentos piramidales de planta cuadrangular, escalonados con muros en talud, una gran plataforma que nivela todo el sitio arqueológico, plazas, patios hundidos, altares y cuartos organizados alrededor de los patios.

Otro elemento significativo a destacar en Tingambato es la presencia del juego de pelota hundido, con aros marcadores y forma de “I”. Este es un rasgo arquitectónico que aparece entre los años 650-900 y es uno de los más valiosos que se han encontrado en el occidente de México, lo que refleja la importancia de esta ciudad.

Como es sabido, Michoacán posee una longeva tradición de construcción de tumbas y de un complejo tratamiento a los muertos. En Tingambato encontramos importantes ejemplos de cámaras construidas bajo tierra que fueron usadas para depositar a sus muertos acompañados de ricas ofrendas. La arquitectura funeraria es sin duda una de las cuestiones que más ha llamado la atención sobre el sitio de Tingambato, así como las ofrendas que contienen.

La primer noticia que se tiene de estas tumbas la encontramos en el periódico La Voz de Michoacán del 26 de mayo de 1842, donde se reporta el hallazgo de tres tumbas alineadas de sur a norte, al parecer contiguas, a aproximadamente un kilómetro de distancia al poniente del pueblo. Otras dos tumbas se han excavado dentro del sitio de Tingambato. La primera fue descubierta el 8 de marzo de 1979 por los arqueólogos Kuniaki Ohi y Román Piña Chan (tumba 1), y la segunda recientemente, en 2011, por Melchor Cruz y Olga Landa (tumba 2). Actualmente, por medios geofíscos, tenemos la certeza de que hay al menos otras dos en la zona arqueológica.

De las tumbas descubiertas en 1842 sabemos que se extrajeron por lo menos los restos óseos de un individuo, pero como se menciona en la nota, al levantarlos se destruyeron, convirtiéndose en polvo. En la tumba 2 excavada en el año 2011 se encontró únicamente un personaje cuya edad oscila posiblemente entre 25 y 30 años, el cual se encontró colocado sobre un pavimento hecho de lajas.

Completamente distinto es el caso de la tumba 1, en la cual se descubrió gran cantidad de restos óseos diseminados por toda la tumba. Se pudieron identificar 15 esqueletos completos y se concluyó, por los restos encontrados, que en dicha cámara fueron enterrados entre 50 y 124 individuos. De estos se pudo determinar que 108 fueron adultos (59 masculinos, 47 femeninos y 2 indeterminados), 8 jóvenes y 8 infantes. En la tumba 1, la más rica en ofrendas, se descubrieron más de una centena de piezas completas y miles de cuentas pendientes de piedra y concha.

Si bien es poco lo sabemos aún de esta gran ciudad, que abarcó más de 100 hectáreas en su momento de esplendor, las excavaciones que se han reactivado en la última década nos están permitiendo conocer muchos más datos de esta población que, sin lugar a dudas, fue una de las más importantes de los periodos Clásico y Epiclásico en Michoacán.


  • Cruz, Lauri Melchor y Olga Landa, 2013, "Tingambato. Un sitio del occidente de México y una tumba real", Arqueología Mexicana, núm. 123.
  • Ohi, Kuniaki, 2005, Tinganio. Memoria de un sitio arqueológico de la Sierra Purhepecha, Kyoto, Universidad de Estudios Extranjeros.
  • Piña Chan, Román y Ohi Kuniakí, 1982, Exploraciones arqueológicas en Tingambato, Michoacán, México, INAH.
  • Punzo, José Luis, 2016, "Nueva evidencia de la ocupación de Tingambato durante el Clásico y el Epiclásico en el Occidente de México", Arqueología Iberoamericana, núm. 30.
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