Opinión de un experto
La arquitectura de Paquimé como indicador arqueológico de un proceso social

De manera general, definimos el proceso social como un conjunto o encadenamiento de fenómenos asociados a los habitantes de Paquimé, durante un proceso histórico que supone un conjunto mucho más amplio de acontecimientos. Nuestro estudio cubre un periodo de cerca de 800 años, cuyas fases subsecuentes condujeron hacia el desarrollo de uno de los pueblos más impresionante en la región norte de nuestro país.

En este análisis se consideran el medio ambiente y las fases sucesivas de la transformación de las formas arquitectónicas, para correlacionarlas con la interacción entre individuos, grupos o instituciones vinculados con el proceso, partiendo de la idea de que en la arquitectura los indicadores del cambio se reflejan en el empleo de materiales de fábrica, los sistemas constructivos y los diseños arquitectónicos realizados a lo largo del tiempo.

Los inicios de la arquitectura

Las primeras aldeas fueron fundadas por grupos de clanes que migraron al área de Casas Grandes provenientes de las regiones del norte, de los ríos Grande, Mimbres, Gila y Colorado —que junto con el Casas Grandes conforman el área cultural conocida como Oasisamérica—, donde sus arterias de vida son estos ríos.

Las aldeas de esta época, conocido como Periodo Viejo (600-900 d.C.), estaban conformadas por una docena de casas foso, también llamadas Pithouse, que se hacían mediante la excavación de un foso sobre la tierra —como imitando las madrigueras de los animales—, a las que se les añadía una estructura de ramas que posteriormente recubrían con lodo. Está comprobado que estas viviendas eran cómodas y térmicas, pues en invierno eran calientes y en verano bastante frescas, de modo que dentro se podían realizar actividades como dormir, y preparar o consumir alimentos. La aldea de casas semisubterráneas también incluía una casa de planta circular para reuniones de la comunidad.

Estas sociedades tenían una economía de subsistencia básica, basada principalmente en la caza y recolección. Sin embargo, también practicaban la agricultura y contaban con pequeños canales para irrigar sus campos incipientes.

Los contextos arqueológicos presentan básicamente contenedores de cerámica monocroma café y herramientas de molienda hechas de piedra.

La apariencia personal de los habitantes de estas aldeas era precaria, y entre sus adornos personales estaban escasos objetos de concha y turquesa.

El cambio

Hacia el año 1100 de nuestra era, los vecinos del norte llegaron con nuevas tecnologías constructivas. En Paquimé abandonaron la vieja aldea de las casas semisubterráneas, y en algunos casos comenzaron a construir sobre ellas unidades multifamiliares de muros de tierra y techos de viguería y terrado. La revolución arquitectónica consistió en el empleo de la técnica de “encofrado” para fabricar los muros y techarlos con vigas. La concentración de cuartos permitió cerrar patios y conformar plazas, y muchos fueron empleados como talleres y áreas de trabajo al interior de las unidades. A pesar de que cambió el diseño arquitectónico en cuanto al emplazamiento de cuartos, durante este periodo no se perdió la tradición del uso de la casa comunitaria, apareciendo ahora en las nuevas construcciones como un gran cuarto rectangular destinado a los mismos usos: reuniones de la comunidad.

Las nuevas formas de organización social determinaron las innovadoras técnicas constructivas para la creación de nuevos espacios domésticos, cuestión que se refleja más tarde en la renovación urbana de Paquimé. A finales de este periodo se desarrolló la infraestructura hidráulica y se consolidó el conocimiento de las técnicas de la arquitectura de tierra. Además, los pobladores entraron en una red de mercado de objetos que eran traídos de lejanas regiones, como el desierto, la costa o de Mesoamérica.

El desarrollo

Hacia el año 1200 de nuestra era, conscientes del manejo de los materiales de construcción, sus alcances constructivos y la riqueza que proveyó la agricultura de riego, los habitantes de Paquimé se dieron a la tarea de concebir la edificación de un pueblo de características monumentales. Incluyó casas grandes con habitaciones para albergar a los clanes más prestigiosos. Estas moradas poseían bodegas, salones, patios, dormitorios, comedores, estancias, pasillos y pórticos para entrar y salir de cada casa. En cada una se realizaban actividades específicas, como la crianza de guacamayas o cóconos (pavos), el manejo de los hornos, etcétera. A la postre, el tejido arquitectónico le valió la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Construyeron también un sistema hidráulico que proveía de agua potable al pueblo, la cual transportaban en canales desde cinco kilómetros al norte, así como templos en honor a sus deidades —tótems representados en los montículos ceremoniales, con forma de aves, Venus, la Gran Serpiente—, mismas que aparecen en la iconografía de la célebre cerámica policroma de la Cultura Casas Grandes.

Otro de los aspectos a considerar es la importancia que tuvo el comercio de mercancías. La ciudad contaba con plazas para el mercadeo donde se podían encontrar productos como maíz, frijol, chile, pescado, conejo, venado, cóconos, guacamayas, cerámica, telas, sandalias, objetos de cobre, turquesa, concha y madera, así como de piedra para molienda, y gran variedad de utensilios elaborados con materiales locales y foráneos que hoy en día se exhiben en el Museo de las Culturas del Norte.

Conclusión

Hemos visto cómo los cambios del proceso social en Paquimé se reflejaron en el desarrollo de la arquitectura. Iniciaron hacia el 600 d.C. con la construcción de casas semisubterráneas en los valles de Casas Grandes, y continuó con el avance de la tecnología constructiva que llevó a sus habitantes a proyectar su hábitat con grandes espacios de arquitectura. El desarrollo concluye hacia el año 1200 d.C. con la revolución agrícola y urbana, caracterizada por la construcción de sistemas de irrigación agrícola y edificaciones civiles, públicas y religiosas de carácter monumental, propias de una sociedad en desarrollo.

El conocimiento y la valoración de este legado cultural nos ayudarán a respetar y plantear alternativas para su preservación. El sitio está abierto al público durante todo el año. La visita incluye un recorrido por la parte monumental del sitio, y otro por las salas del Museo de las Culturas del Norte, donde se exhiben los materiales arqueológicos provenientes de las excavaciones realizadas en 1956 por el Dr. Charles Di Peso.

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Di Peso, 1974, vol. 4, p. 130
Ilustración 1. Arquitectura doméstica del Periodo Viejo
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Di Peso, 1974, vol. 4, p. 221
Ilustración 2. Sistema Constructivo
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Di Peso, 1974, vol. 4, p. 76
Ilustración 3. Aldea del Periodo Medio Temprano
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Di Peso, 1974, vol. 5, pp. 810
Ilustración 4. Arquitectura Pueblo, Periodo Medio Tardío


  • Di Peso, Charles C., Casas Grandes. The Falling Trading Center of The Gran Chichimeca, 1974, Arizona, Northland Press, vols. 4 y 5.
  • Gamboa Carrera, Eduardo Pío, 2001, “Paquimé y el mundo de la cultura de Casas Grandes”, en Arqueología Mexicana, núm. 51, México, Editorial Raíces.
  • ____, Norte. Museo de Antropología, 2004, México, Conaculta / INAH / Lunwerg Editores.
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