Opinión de un experto
Investigaciones en Oxtankah
Las investigaciones arqueológicas que el Instituto Nacional de Antropología e Historia ha venido realizando durante las últimas dos décadas en la ciudad prehispánica Oxtankah y áreas aledañas, se plantearon como objetivo el acercarse al conocimiento de los procesos sociales por los que transitaron los antiguos grupos mayas que habitaron esta región al sur del Estado de Quintana Roo, por lo que el ámbito de estudio se definió con una perspectiva que comprendiera un espacio geográfico más allá del emplazamiento de esta ciudad.

Los procesos sociales por los que transitaron los grupos humanos en época prehispánica, deben ser visualizados dentro del contexto natural de la región que seleccionaron para establecer su residencia, ya que son precisamente las características físicas del espacio geográfico y la diversidad biológica presente en él, los que determinaron la variabilidad de recursos naturales a los que pudieron acceder y las posibilidades para su explotación.

La permanencia y desarrollo social de un grupo humano, dependió, en gran parte, de los sistemas o estrategias que aplicaron para apropiarse de su entorno natural, de las formas en que hicieron uso de la naturaleza y de las prácticas productivas que utilizaron para manejarlo. Los recursos naturales pudieron conservarse si fueron utilizados racionalmente; las necesidades básicas de subsistencia del grupo y el acceso a sistemas de mercados regionales -excedentes de producción-, se pudo haber logrado haciendo uso múltiple de la naturaleza, a partir de sistemas de producción claramente establecidos.

El ecosistema tropical de las tierras bajas del Área Maya sigue siendo un lugar ecológicamente privilegiado por su diversidad biológica. Las evidencias indican que los habitantes de la región lograron un alto grado de sustentabilidad ecológica que les permitió diversificar la economía local, apoyada en la explotación de recursos marinos, costeros y lacustres, al igual que en la agricultura, recolección, cacería, apicultura y producción de sal, ya que los habitantes de Oxtankah permanecieron y desarrollaron su cultura por más de 1500 años, y en algunos momentos del tiempo prehispánico (Preclásico Superior -300 a.C. a 150 d.C.- Clásico Temprano -200 a 600 d.C.- Clásico Tardío/Terminal -600 a 900 d.C.) lograron alcanzar un poder político y económico relevante, derivado principalmente del control absoluto de sus costas.

Durante el Preclásico Medio (900-600 a. C.) se asienta en Oxtankah un grupo social integrado por un número moderado de miembros. Los utensilios desechados durante el desarrollo de su vida cotidiana, indican que vinieron de las tierras bajas occidentales, tal vez de Ceibal, Altar de Sacrificios o Uaxactún en Guatemala, o de Chalchuapa en El Salvador, o Chiapa de Corzo en Chiapas, México.

Durante la segunda mitad del Preclásico Medio (600-300 a. C.) los grupos humanos que habitaron la región mantuvieron cierto grado de integración social. En ese momento los habitantes de Oxtankah centralizaban el poder, apoyados por las comunidades asentadas en poblado de El Cocal (llamado actualmente Luis Echeverría Álvarez) y al Sur de Isla Tamalcab, quienes funcionaron como centros secundarios. Los utensilios desechados por los habitantes de estas comunidades indican la estrecha relación mantenida con las comunidades mayas del Petén Central de Guatemala, situación que continuó a lo largo de toda su historia; la posición estratégica del puerto marítimo ubicado en la población asentada al sur de Isla Tamalcab, permitió interactuar y articular a los habitantes de Oxtankah con los grupos asentados en los canales y en la bahía, pero también con aquellos emplazados en el litoral de la Península de Yucatán. A partir de este momento es de suponerse la existencia de rutas acuáticas de comercio a larga distancia bien establecidas que funcionaron dentro de un posible sistema de intercambio de productos, ya sean de orden alimenticio, de prestigio o para el abasto de materias primas.

En el Preclásico Tardío (300-150 a. C.) se fortalece el modelo de sustentabilidad económica aplicado en la época anterior, ya que la densidad poblacional va en aumento y su territorio de acción se expande. Los habitantes de Oxtankah continúan detentando el poder, apoyados por las comunidades asentadas en El Cocal y Nohichmul. El patrón de asentamiento de los grupos sociales insertados en el modelo económico establecido por los habitantes de Oxtankah muestra cierta dispersión, como lo indica la existencia de 17 áreas donde se concentraba la población, asociación derivada seguramente de las actividades que desarrollaron, como los productores de sal que establecieron su residencia en áreas cercanas a los cuerpos de agua. El mantenimiento de la cohesión social, así como de la unidad y disciplina de los integrantes de los grupos, se refleja en la presencia de autoridades de cierto rango en las áreas habitacionales, quienes haciendo uso de las estructuras piramidales que edificaron en mampostería, acostumbraron desarrollar las ceremonias religiosas necesarias para ello. El comercio vía acuática sigue en desarrollo, utilizando el puerto marítimo ubicado al sur de Isla Tamalcab, cuya población portuaria va en aumento.

Para el Clásico Temprano (200-600 d. C.) los habitantes de la región vivieron el esplendor de su cultura. El aparato de cohesión de la sociedad era manejado por el grupo dominante que habitaba en Oxtankah, quienes marcaban la directriz de la sociedad en su conjunto, apoyados en las poblaciones asentadas en El Cocal, Nohichmul y Tamalcab-Estrecho, que funcionaron como centros de poder secundarios. En esa época la producción de sal sigue en franco desarrollo, las poblaciones asentadas en los litorales de Laguna Guerreo y canales circundantes se dedican a ello plenamente. Las actividades de empresas marinas se fortalecen, enfocadas a la pesca y al intercambio de mercancías por vías acuáticas; las comunidades portuarias estaban en plena actividad. Es factible que la población asentada en la ciudad prehispánica conocida como San Andrés, haya compartido de cierta manera el poder con Oxtankah, ya que para esa época se tienen evidencias de una densidad poblacional muy alta en ese lugar y la monumentalidad de los edificios, así lo sugiere. Es importante mencionar que en este momento en la ciudad de Ichpaatún residía un reducido número de individuos, quienes inician la construcción de la Estructura II.

Llama la atención el poder alcanzado por los habitantes de Oxtankah en ese momento, situación que no volverían a disfrutar a todo lo largo de su historia. La densidad poblacional triplicaba en número a la de la época anterior y el éxito económico conseguido, permitió realizar actividades arquitectónicas de gran envergadura; los edificios mandados a construir en el área nuclear de la ciudad, adquirieron dimensiones que duplicaban en proporción a los ya existentes; al sur de la ciudad están en franca actividad las plazas Iguanas, Jabalí, Tucanes, Manatí y Armadillo, ampliando notoriamente las proporciones de la ciudad. Sin embargo, las evidencias indican que para el mantenimiento de su hegemonía en la región, fue necesario establecer un fuerte aparato de control, mismo que se ve reflejado en el patrón de asentamiento de los grupos sociales insertados en el modelo económico establecido, patrón que demuestra la rigidez de un poder centralista que fusionó a la población exclusivamente en 9 áreas, donde un mayor número de autoridades fueron enviadas a establecer su residencia para cumplir con su función de reforzar la cohesión, unidad y disciplina de los integrantes de la sociedad, celebrando los rituales colectivos tradicionales de orden religioso que acostumbraron llevar a cabo en las estructuras piramidales edificadas en mampostería.

En el Clásico Tardío (600-800 d .C.) los habitantes de Oxtankah continúan centralizando el dominio del poder de la región, pero ahora aplicando el modelo de sometimiento con más rigidez, apoyados únicamente por la población asentada en El Cocal, quienes permanecieron funcionando como centro secundario. Las evidencias indican que para conservar el control de la sociedad, fue necesario fortalecer el modelo impuesto como dogma ideológico, haciendo uso de las fachadas de los edificios principales de Oxtankah, donde colocaron murales estucados que exhibían un discurso relatado en signos y símbolos que transmitían, visualmente, a los individuos de la comunidad que participaban en las ceremonias realizadas en el centro de la ciudad, el mensaje manejado en los mitos y ritos, el cual relataba la continuidad del relato cosmogónico como poder de cohesión de la sociedad que estabilizaba la unidad de los integrantes de la comunidad, pero, sobre todo, que los legitimaba como la dinastía en el poder, que los justificaba como grupo dominante de la población, portador de la directriz de toda actividad socio-política. Las actividades arquitectónicas en Oxtankah continuaron, algunos de los edificios de la época anterior fueron cubiertos por otros de mayor proporción, varios de los dirigentes fueron inhumados al interior de tumbas, sin embargo, las evidencias apuntan que en ese momento sucedió un movimiento migratorio de la población, quienes salieron fuera de la región, y los porcentajes poblacionales del área en su conjunto, bajaron drásticamente; El Cocal, Nohichmul, Tamalcab-Estrecho y Tamalcab-Sur, estaban escasamente ocupados, sin embargo, donde más tarde sería construida la ciudad de Ichpaatún, se concentraba un número importante de habitantes, quienes continuaron construyendo estructuras arquitectónicas.

El patrón de asentamiento de los grupos sociales, sugiere el éxito alcanzado por el sometimiento impuesto por el grupo en el poder sobre los escasos habitantes de la región, los cuales se concentran exclusivamente en 5 áreas, controladas por un menor número de autoridades que vigilaron la unidad y disciplina de sus integrantes. La distribución de la población indica que la producción de sal y las actividades desarrolladas tierra adentro, continuaron, al igual que el comercio a larga distancia que seguía las rutas acuáticas establecidas en épocas anteriores y que les permitió continuar relacionándose con otros grupos mayas asentados en la península, como lo indica la presencia de utensilios procedentes de estos lugares, pero, al mismo tiempo, empieza a surgir una tradición cerámica de manufactura cerámica local.

Posteriormente, durante el Clásico Terminal-Postclásico Temprano (800-1100/1200 d. C.) las evidencias indican la desaparición de un poder centralizado y el surgimiento de un gobierno compartido. El patrón de asentamiento de este momento, señala la existencia de un modelo de integración social en el que la población se concentra en 10 áreas, aunque con un porcentaje poblacional bajo. El área nuclear de la ciudad de Oxtankah está ahora abandonada y los escasos miembros que la habitan hacen uso preferencial de las plazas ubicadas al sur. Los antiguos centros secundarios de poder: El Cocal y Nohichmul, disminuyen igualmente sus índices poblacionales, no así lo sucedido en la población asentada en Tamalcab Estrecho, cuyo porcentaje poblacional aumenta y el hecho de que se haya acostumbrado depositar ofrendas en sus edificios, apunta su posible relevancia religiosa. Las evidencias indican que los habitantes de la región empezaban a integrarse a la tradición cultural que emergía en la población de Calderitas y que, a través de las rutas acuáticas establecidas, se mantenían contactos con las poblaciones asentadas en el Petén guatemalteco, el norte de Belice, la Costa Oriental de la Península, Cobá y Mayapán, sin embargo, estas actividades no se desarrollaron en el centro portuario emplazado al sur de la Isla Tamalcab, que en ese momento estaba abandonado.

El panorama general del patrón de asentamiento demuestra que los grupos sociales dedicados a las actividades que se desarrollaban tanto tierra adentro (como la apicultura, caza, recolección y agricultura) como en las márgenes de los cuerpos de agua (enfocados a la producción de sal y la navegación) fueron en aumento. Los 10 conjuntos poblacionales debieron haber compartido el gobierno con las autoridades locales, cuyas funciones debieron haber estado ahora ligadas al ceremonial doméstico y no al sometimiento, ya que en ese momento las autoridades se encontraban no sólo en las inmediaciones de los conjuntos poblacionales, sino dispersas, asociadas a zonas habitacionales dedicadas a la producción, lo que sugiere que en los rituales colectivos tradicionales de orden religioso que acostumbraron llevar a cabo las autoridades en las estructuras piramidales edificadas en mampostería, participaron individuos de estatus equivalentes (autoridades-pueblo). El gobierno general en la región pudo muy bien haber sido rotativo entre las áreas.

Todo parece indicar que este gobierno compartido, desarrolló un modelo de integración de los 10 grupos poblacionales disgregados, manteniendo relaciones de producción equilibradas (donde se sostienen las actividades de tierra firme y de litoral) lo que comprueba la existencia del trabajo organizado y solidario de las comunidades, como fuerzas productivas que rompieron con el dominio centralista impuesto por los grupos dominantes asentados en Oxtankah. Quizá ahora el modelo económico se enfocó a producir los bienes que les eran precisos para satisfacer las necesidades de la población, cuyos valores fueron de uso, de productos de consumo cotidiano y no enfocaron sus esfuerzos en la producción de bienes con valores de cambio o de mercancías elitistas, como los bienes suntuarios usados por el grupo en el poder. Al parecer, la aplicación de este modelo no llegó a polarizar a la sociedad en su conjunto durante esta época, sin embargo, el hecho de que en el espacio geográfico entre Calderitas e Ichpaatún se hayan asentado un número considerable de individuos y que los habitantes de la región empezaran a aceptar la tradición cultural cerámica que emanaba de la población de Calderitas, sugiere que en esta área se iniciaba a gestar el control de la región.

Durante el Postclásico Tardío (1200-1450 d. C.) llegan a la región grupos mayas foráneos, e imponen a la población un modelo económico centralista. Las evidencias indican que los sistemas traídos fueron impuestos forzosamente, con una actitud de dominio y no de negociación. El modelo debió haber sido claramente excluyente y al parecer no les fue fácil someter a la población, ni imponer y formalizar su estructura de gobierno, ya que Ichpaatún, ciudad donde asientan su residencia, tuvo que ser edificada al interior de una muralla. En esta época la población vuelve a reagruparse, concentrándose ahora en 13 áreas, cuya distribución espacial sugiere el fortalecimiento de las actividades asociadas al mar y la continuidad de las actividades que se desarrollaban tierra adentro. El aparato de cohesión de la sociedad en su conjunto, era manejado por el grupo dominante que habitó en Ichpaatún, apoyado por la población de Calderitas que jugó un papel muy importante en la estructura de dominio, funcionando como responsable del mantenimiento del orden interno de los grupos asentados en sus inmediaciones. Mantener el poder centralizado en Ichpaatún no debió haber sido fácil, ya que en sus alrededores fue necesario ubicar un mayor número de autoridades para el sometimiento de los habitantes asentados en las cercanías de la ciudad amurallada, cuya densidad poblacional fue muy alta.

En ese momento la ciudad de Oxtankah continuaba abandonada y solo era visitada esporádicamente por aquellos individuos que acostumbraron venerar a sus antiguos dioses a quienes depositaron ofrendas al pie de los edificios. Igualmente despoblados estaban Raudales, Nohichmul y Tamalcab sur. Las evidencias indican la permanencia de una escasa población en El Cocal, quienes a través de las rutas acuáticas establecidas, mantenían contactos con las poblaciones asentadas en el Petén guatemalteco, el noreste de Belice, Costa Oriental y Mayapán. En Tamalcab Estrecho permanecía igualmente un escaso número de individuos, pero la ciudad era visitada preferentemente para depositar ofrendas.

Las nuevas tradiciones cerámicas traídas por los grupos foráneos fueron de muy baja calidad, comparadas con las de épocas anteriores; la nueva economía produjo mercancías de acabados burdos, al parecer elaborados con gran rapidez y en cuyo proceso productivo no se invirtieron suficientes horas-hombre, situación que se ve reflejada igualmente en los sistemas constructivos de los edificios que erigieron.
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