Opinión de un experto
La Ventilla, un barrio de la antigua urbe teotihuacana
El estudio de los barrios de Teotihuacán es fundamental para reconstruir la historia de esta gran ciudad prehispánica. Ello permite detectar la existencia de los diferentes estratos sociales y la organización social, política, económica e ideológica de sus habitantes, así como las formas de integración con los habitantes de otros barrios y de otras culturas.

La idea acerca de la existencia de barrios en Teotihuacán se tiene desde los primeros estudios que consideraron al sitio como una gran metrópoli. Sin embargo, fue en la década de los sesenta cuando se elaboró el mapa de la misma, lo que permitió no sólo conocer sus límites, sino detectar algunos de sus barrios, como el Oaxaqueño y el de los Comerciantes o Mercaderes del Golfo de México. Más tarde se descubrió el llamado barrio del Occidente de México (Millon, 1973).

Desde entonces se sabe que la ciudad se asentaba en un espacio de 20 kilómetros cuadrados, extensión que va mucho más allá del límite que hoy tiene la zona arqueológica. Durante su máximo apogeo llegó a tener cerca de 200 mil pobladores, que ocupaban aproximadamente 2 mil conjuntos habitacionales. Además de las colosales pirámides y los edificios religiosos, políticos y administrativos, en el espacio se encuentran los barrios que rodean el gran centro ceremonial, ordenados y distribuidos según un sistema de dos grandes ejes perpendiculares entre sí: la Calzada de los Muertos y la Avenida Este-Oeste.

Con los estudios subsiguientes se ha incrementado el conocimiento de los barrios donde la mayoría de la población vivía y desempeñaba sus tareas. Uno de ellos, actualmente en estudio, es el de La Ventilla, bautizado así por ubicarse en terrenos de un rancho del mismo nombre (Cabrera, 1996). A la fecha es el más ampliamente explorado; a través de los múltiples datos obtenidos se ha podido profundizar tanto en sus características constructivas y urbanas como en la forma de vida de sus habitantes. Esto, a su vez, ha posibilitado una percepción más clara del sistema urbano que tuvo la gran ciudad, lo cual es particularmente relevante para entender la estructura social.

Mediante excavaciones intensivas en este barrio se han puesto al descubierto numerosos edificios de diferentes rangos y funciones: administrativos, religiosos y residenciales, junto con casas habitación vinculadas a talleres artesanales. Éstas se agrupaban en conjuntos departamentales limitados con gruesos muros y rodeados por calles que formaban una especie de manzanas.

Algunas paredes de las zonas residenciales exhiben importantes restos de pintura mural con temas diversos. Asimismo, sobre el piso de una de sus plazas se pintaron numerosos glifos o figuras simbólicas relacionadas con la escritura.

La estructura hidráulica de este barrio incluye restos de canales de riego, drenajes, pozos artesianos, depósitos de agua y ollas de almacenamiento incrustadas en los pisos. A lo anterior se agregan otros datos relevantes, como los patios de uso común y la presencia de gruesos y elevados muros, lo que revela una suerte de sistema defensivo.

Entre los hallazgos destacan también los talleres artesanales para la elaboración de objetos suntuarios (Gómez, 2000), además de un espacio sin arquitectura o explanada donde posiblemente se instalaba el tianguis o mercado del barrio.

Numerosos enterramientos humanos sepultados bajo los pisos de las casas dan cuenta del sistema funerario y ritual de sus habitantes. Además, se encontraron restos de animales y vegetales, cuyo estudio señala el tipo de dieta y las enfermedades predominantes.

Con el conocimiento que hoy se tiene de este barrio teotihuacano y de otros parcialmente explorados podemos entender mejor el desarrollo que alcanzó la ciudad y el cambio que experimentó a lo largo del tiempo, desde sus inicios —ocupada por pueblos sedentarios—hasta su decadencia y colapso, pasando por su apogeo.

Sin embargo, aún falta mucho por investigar. Hasta ahora se ha prestado mayor atención a los edificios más espectaculares, pero es necesario conocer a mayor profundidad los barrios y la vida de sus pobladores.
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INAH-Zona Arqueológica de Teotihuacán/Rubén Cabrera
Glifos del barrio de La Ventilla
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INAH-Zona Arqueológica de Teotihuacán/Rubén Cabrera
Calles al norte del conjunto de los Glifos
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INAH-Zona Arqueológica de Teotihuacán/Rubén Cabrera
Entierro proveniente del barrio de La Ventilla
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INAH-Zona Arqueológica de Teotihuacán/Rubén Cabrera
Plano general del barrio de La Ventilla


  • Cabrera Castro, Rubén, 1996, “Figurillas glíficas de La Ventilla, Teotihuacán, en Arqueología, segunda época, núm. 15, México, INAH.
  • Gómez Chávez, Sergio, 2000, "La Ventilla. Un barrio de la antigua ciudad de Teotihuacán", tesis de licenciatura en arqueología, México, ENAH.
  • Millon, René, 1973, Urbanization at Teotihuacán, Mexico. The Teotihuacán Map, vol. 1, Austin, University of Texas Press.
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