Pieza
El pintor recreó el comedor de una casa novohispana colocando elementos de la vida cotidiana como el mobiliario, la decoración, la vajilla de plata e incluso los animales domésticos. Cuenta la leyenda que un hombre y su esposa estaban afligidos porque no encontraban el cuerpo de su hijo, que había fallecido ahogado en un pozo, sin embargo no sabían que el niño se había caído debido al descuido de la criada. La pareja era devota de san Francisco, y por lo tanto cuando supieron que se encontraba en la ciudad lo invitaron a comer a su casa, ocultando la desgracia de su vástago. El santo llegó y pidió una manzana, al abrir el arcón donde se guardaban los alimentos, milagrosamente salió el niño vivo con dos frutos en la mano.

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